13 de mayo de 2011

Heráclito (535 – 484 a.C.)

Heráclito de Éfeso fue uno de los primeros filósofos griegos y el más rebuscado: más que entenderlo, hay que adivinarlo. En lugar de ser medianamente directo, como Tales de Mileto o Sócrates, Heráclito era una especie de adivino místico, de oráculo. Decía palabras, ideas sueltas, que se podían interpretar de distintas maneras. Por eso lo llamaban el oscuro.

En la cronología filosófica, Heráclito aparece inmediatamente después de los milesios (Tales, Anaximandro, Anaxímenes). Él, más que un filósofo, era un sabio. El mismísimo Aristóteles era un gran fan suyo.

El pensamiento de Heráclito, según me explicó Ernesto D’Amico cuando tuve filosofía en la Universidad de Lomas, puede dividirse en cuatro grandes temas.

1) El devenir. Heráclito afirmaba que todo cambia y nada permanece. Fue él quien dijo “nadie se baña dos veces en el mismo río”, explicando no sólo que el agua del río fluye, sino que las personas también se modifican de un momento a otro. Para Heráclito, sólo existen sensaciones subjetivas, o sea que no podemos conocer absolutamente nada de la realidad y estamos limitados a nosotros mismos. “El Sol mide lo mismo que un pie humano”, afirmó Heráclito, que no estaba drogado, sino acostado y comparando a su pie con el Sol.

2) El fuego. Los presocráticos (filósofos anteriores a Sócrates) buscaban el principio generador del mundo: el arjé. Tales de Mileto decía que esa sustancia clave era el agua; que todo había nacido del agua. Anaximandro inventó un concepto llamado ápeiron. Parménides aseguraba que era el aire. Heráclito, por su parte, creía que el arjé era el fuego; justamente porque el fuego es sinónimo de cambio. Nada que pase por el fuego permanece intacto.

3) Logos. Este concepto es más difícil de entender. Heráclito dice que, aunque todo cambia permanentemente, esos cambios no son caóticos, no son porque sí. Pueden predecirse, existe una especie de orden universal: el logos.

4) Los opuestos. Heráclito decía que los opuestos se complementan y forman parte de un todo. Traducción: lo bueno y lo malo, el día y la noche, el frío y el calor son sólo partes de algo más grande, llamado por Heráclito “la unidad” o “lo sabio”. Hablando sobre esto, Heráclito tira la frase que más me gusta de él: “La armonía oculta es mayor que la manifiesta”. Eso está muy bien, Heráclito: el caos es la falsa imagen de algo mucho más enorme que avanza escondido. Si Heráclito tuviera un programa en la tele seguro nos explicaría que los conflictos internacionales, la lucha obrera, el declive de Europa, el empobrecimiento de la mitad de la población mundial, todo-todo-todo es en realidad parte de algo mucho más grande: el momento en que el capitalismo ingresa en su lenta etapa de decadencia.

9 comentarios:

  1. Muy bueno, puedes expandirte en el tema ...
    Gracias!

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  2. :D buena información, gracias!

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  3. Me ha encantado y me ha ayudado a entender mejor a Heráclito.

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  4. Alguien sabe a que hace referencia su frase "nadie se baña dos veces en el mismo rio"?

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    1. Se refiere a la imposibilidad de repetir hechos y situaciones; a creer que ante similar contexto y condiciones, los resultados de las decisiones serán los mismos. En el caso de su metáfora, aunque vayamos al mismo río al que ya fuimos, e ingresemos a él exactamente por el mismo lugar, ya no será lo mismo, porque el agua que fluye por el río es otra, y también porque nosotros mismos habremos cambiado.

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  5. En el inciso 2) dice que el arje de Parménides es "el aire" cuando en realmente para él su arje es "el ser" ya que afirma que cualquier cosa no puede surgir de la nada, por lo tanto todo ha existido siempre. El arje de Anaxímenes es "el aire" ya que para él es un principio infinito.

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