14 de mayo de 2011

Las guerras médicas (490 - 448 a.C.)

300 y pico. Aunque eran más de lo que dice la leyenda, los espartanos la descosieron en las Termópilas.
Antes que nada: las guerras médicas no tienen nada que ver con la medicina. Se llaman médicas porque los griegos denominaban medos a los enemigos, sin distinguir si realmente eran medos o persas. Ahora sí, contemos la historia.

En el siglo VI a.C. existía un importante imperio, el aqueménida, formado por medos y persas (en realidad, los persas eran los poderosos y a los medos no les quedó otra que aliarse). El imperio aqueménida llegaba a una región, destituía a sus gobernantes (en general, matándolos) y trataba de caerle bien a la población para que no hubiera conflictos: les respetaban su religión y su idioma, y les prometía la seguridad de ser custodiados por el imperio más poderoso del planeta.

Así sucedió en algunas regiones de Grecia, donde no hubo problemas hasta que los aqueménidas exigieron más y más impuestos. Cuando la población comenzó a sufrir hambre, intentó rebelarse. La primera rebelión fue en Mileto (493 a.C.): los aqueménidas arrasaron a la ciudad, mataron a algunos y echaron al resto.

Darío I, emperador persa, se cebó y decidió atacar Atenas (todavía libre), dando comienzo a las guerras médicas (490 a.C.). Los atenienses no sólo mantuvieron conflictos internos sobre el modo de afrontar el combate, sino que soportaron que Hipias, último tirano ateniense, luchara del lado de los persas.

La primera guerra médica tuvo tres batallas fundamentales. Los persas conquistaron las Cícladas occidentales y Eretria, y Atenas logró salvar a la ciudad de Maratón en heroica lucha. Esparta (la ciudad más poderosa de Grecia) había prometido ayuda, pero la ayuda nunca llegó. Los atenienses, que eran diez mil, enfrentaron a veinte mil persas. Gracias a un general llamado Milcíades, que planeó bien la estrategia, Atenas detuvo el sanguinario avance persa.

La paz se mantuvo hasta que Jerjes, sucesor de Darío I, decidió atacar Grecia en el año 480 a.C., dando inicio a la segunda guerra médica.

Entonces se produce la batalla de las Termópilas, que algunos de ustedes habrán conocido en la película 300, basada en un maravilloso comic de Frank Miller: un puñado de espartanos (en realidad eran más de trescientos), al mando de Leónidas, dejaron la vida para retrasar la invasión persa y permitir que Grecia preparara el gran enfrentamiento final.

Así, en 479 a.C., el imperio invadió las ciudades griegas, asesinando a todos a su paso. La defensa final funcionó: los espartanos que quedaban derrotaron a los persas en Platea y, gracias a la inteligencia del general Temístocles, los atenienses vencieron en Micala. Con mucha sangre en el medio, Grecia se salvó.

Sin embargo, los griegos no podían confiar en que los persas la cortaran de una vez, así que se organizaron para una futura defensa, formando la liga de Delos.

Los persas volvieron a atacar, claro. Esta vez, al mando de Artajerjes I y con otro aliado inesperado: Temístocles, lleno de odio tras haber sido injustamente desterrado de Atenas. La tercera guerra médica, por suerte, fue la menos terrible. Los griegos, ya preparados para todo, frenaron a los persas en el primer intento: en la batalla del río Eurimedonte (467 a.C.). Y, cansados de tener pesadillas con persas todas las noches, lograron firmar un tratado de paz con Artajerjes I en el año 448 a.C. Por fin, las guerras médicas habían terminado.

2 comentarios:

  1. que genios!! igual pienso que pasó hace tanto... quizá un griego de esos, pasados unos años, intentó escribir lo sucedido y se le olvidó un cero, y en vez de 300 eran 3000 o más... (un error lo tiene cualquiera... che!!)

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