14 de enero de 2017

Historia de la eternidad (Jorge Luis Borges) [1936]

Historia de la eternidad es una recopilación de ensayos escritos por el argentino Jorge Luis Borges. Fue publicado en 1936. La edición que leí tiene 170 páginas.

"El tiempo es un problema para nosotros, un tembloroso y exigente problema, acaso el más vital de la metafísica; la eternidad, un juego o fatigada esperanza". ¡Cuánto Borges hay acá! Con todo su mejor y su peor, el estilo borgeano queda estampado en este libro.

A veces me dicen que "Borges es muy difícil de entender". En las cuatro obras de las que hablamos en este blog (Fervor de Buenos Aires, de 1923; El idioma de los argentinos, 1928; Discusión, 1932; Historia universal de la infamia, 1936) esa sentencia no se cumplía. En esta, sí.

Los primeros libros de Borges usan un lenguaje más simple; y sus ideas, si no la tienen, al menos disimulan cierta sencillez. Pero en Historia de la eternidad se produce un corte. Las palabras avanzan más lento, obligan a pensarlas un poco más, a preguntarse dos veces. Eso, que puede sonar negativo en principio, puede terminar generando placer. Claro: hay que tener paciencia.

Es, de los cinco libros que mencioné, mi preferido. Consta de ocho ensayos. O sea, elaboradas ideas que Borges quiso escribir. Los ocho, de formas obvias o sutiles, tienen relación con el concepto de eternidad.

• Historia de la eternidad. Uno de los mejores textos de Borges. Explica todo lo que tenemos que saber sobre la eternidad: qué significa, quiénes hablaron sobre ella, qué posibilidades hay de que exista y qué significaría su existencia. Es un texto difícil, pero de 32 páginas. Vale la pena esforzarse para entenderlas.

• Las kenningar. Este ensayo es exclusivo para quienes disfrutan pensando en el lenguaje. Borges dedica 25 páginas a las kenningar, recurso literario que se usaba durante la Edad Media en Islandia para contar historias de forma grandilocuente. Casi siempre, se nombraba a un objeto haciendo referencia a otro. Los brazos, por ejemplo, eran "las piernas del omóplato". Curiosísimo.

• La metáfora. Un repaso a la historia de las metáforas y una reflexión sobre su utilidad. Siete lindas páginas.

• La doctrina de los ciclos. ¿El tiempo es infinito? En caso de que el tiempo sea infinito, ¿entonces todas las cosas que pasaron y pasan volverán a pasar? Borges discute con Nietzsche y da respuestas elaboradísimas y, especialmente, inesperadas. Texto difícil, ¡pero excelente!

• El tiempo circular. Retoma y completa el tema anterior en siete paginitas.

• Los traductores de las 1001 Noches. Acá la eternidad sólo aparece como resultado de las innumerables traducciones que pueden existir de una obra, en este caso las Mil y Una Noches. Borges analiza las traducciones de tres autores distintos, y detrás de esos análisis demuestra cuánto le apasiona el traslado de un lenguaje a otro y sus amplios conocimientos sobre el universo.

• El acercamiento a Almotásim. Una crítica literaria a la novela árabe que tiene ese título, y observaciones sobre los libros que están vinculados a obras anteriores.

• Arte de injuriar. Acá, Borges se pone casi gracioso. Hace un repaso de 12 páginas sobre cómo evolucionó (o involucionó) la burla, el insulto, la respuesta hiriente. Otro texto excelente, que además condena al libro a finalizar con la palabra eternidad.

Dos ideas sueltas que me gustaron:

(Sobre la Santísima Trinidad) • "Imaginada de golpe, la concepción de un padre, un hijo y un espectro, articulados en un solo organismo, parece un caso de teratología intelectual, una deformación que sólo el horror de una pesadilla pudo parir. El infierno es una mera violencia física, pero las tres inextricables Personas importan un horror intelectual, una infinidad ahogada, especiosa, como de contrarios espejos".

• "La visión directa de Dios es intolerable. Moisés cubre su rostro en el monte Horeb, porque tuvo miedo de ver a Dios; Hákim, profeta del Jorasán, usó un cuádruple velo de seda blanca para no cegar a los hombres".

En definitiva, este es uno de los 50 libros que me guardaría para toda la eternidad. Recomiendo, si no leer, al menos intentar leer a Borges. Si esta obra es muy difícil, dénle una chance a las anteriores, que son menos rebuscadas.

10 de enero de 2017

Deseo (película de 1936)

Deseo es una película dirigida por el estadounidense Frank Borzage y protagonizada por Marlene Dietrich y Gary Cooper. Su nombre original es Desire, dura 89 minutos y fue estrenada en 1936.

¿De qué se trata? Una ladrona de joyas se cruza con un norteamericano que está de vacaciones por Europa y, a causa de eso, sus vidas comienzan a cambiar.

Una buena historia, llevadera y con lindos giros. Recomendable.

Importante: en YouTube sólo la encontré en inglés.

9 de enero de 2017

Tiempos modernos (película de 1936)

Tiempos modernos es una película dirigida y protagonizada por el inglés Charles Chaplin. Su nombre original es Modern Times, dura 87 minutos y fue estrenada en 1936.

La había visto hace diez años y volví a verla en 2017. Las dos veces me gustó. ¿De qué se trata? De un hombre que, como no puede adaptarse a sus nuevas y crueles condiciones de trabajo, comienza a sufrir todo tipo de desgracias.

Pero es, en realidad, una brillante denuncia a lo que la sociedad, con su trabajo industrial y su deseo de acumular dinero, genera en las personas.

La película es divertida y realista a la vez, y consigue desarrollar una historia coherente y atrapante.

¡Muy recomendable!

2 de enero de 2017

Marruecos (1465-1659)

Mapa del año 1550
Resumen de lo publicado. Los fenicios y cartagineses fundaron las primeras ciudades en el actual Marruecos. Luego llegaron los moros, pueblo que fue forzado a formar parte del Imperio Romano en el año 40. El dominio romano finalizó cuando los vándalos invadieron el territorio en el siglo V. Distintas tribus se extendieron por la zona en los siglos siguientes. La más importante fueron los bereberes, dependientes del Imperio Musulmán. Una parte de los bereberes emigró a España; otros se independizaron en el año 739 y se establecieron en el Magreb (el norte de África). Esa zona, luego, también fue invadida por los almorávides, que dispersaron a los bereberes y llegaron hasta España. Ahí emprendieron una guerra santa contra los cristianos y crearon el imperio almorávide (siglo XI). En el año 1147, el joven pueblo de los almohades luchó contra los almorávides, los derrotó y controló el territorio de Marruecos. Sólo reinaron con fuerza hasta 1212 y fueron debilitándose hasta su desaparición en 1269. A partir de entonces gobernó otro pueblo musulmán, los benimerines, hasta 1465. También controlaron la ciudad de Granada (España), pero la perdieron en 1340.

¿Cómo sigue la historia? Entre 1465 y 1554, un pueblo surgido del mismo tronco que los benimerines, los wattásidas, tomó el control de la región y mantuvio relaciones comerciales con Europa.

En los siglos XV y XVI, Portugal intentó numerosas veces invadir Marruecos, con escaso éxito. También lo intentó España, que pudo robarse la región de Melilla en 1497. Tristemente, los españoles siguen sometiendo Melilla en la actualidad.

Paralelamente a los wattásidas, surgió en 1509 el sultanato saadí, que inicialmente se estableció en el sur de la actual Marruecos (fuera del control wattásida), pero fue avanzando hasta conquistar todo el territorio y dominarlo entre 1554 y 1659.

Los saadíes son recordados por su fervor para defender a Marruecos: ni Portugal, ni España ni el Imperio Otomano, en sus invasiones, pudieron derrotarlos.

28 de diciembre de 2016

Inglaterra (1461-1553)

Enrique VIII, rey de Inglaterra 
Resumen de lo publicado. Inglaterra fue ocupada desde hace unos 2000 años, sucesivamente, por celtas, britanos y el Imperio Romano. En el siglo V, distintos pueblos dividieron el territorio en siete. A finales del siglo VIII, los siete reinos quedaron reducidos a tres: Wessex era el más poderoso. En el año 810, los vikingos daneses dirigieron sus expediciones de saqueo hacia Inglaterra. Así comenzó la lucha entre vikingos (o normandos) y sajones (quienes vivían en Inglaterra). En el 878, los normandos crearon su propio reino en el este. Los sajones fueron recuperando el territorio y expandieron su dominio por Escocia y Gales. En 1017, las tropas danesas arrasaron Wessex, que pasó a ser provincia de Dinamarca. Eduardo III el Confesor (1042-1066) lideró al ejército que recuperó la independencia de Inglaterra; pero un normando, Guillermo el Conquistador (1066-1087), lo derrotó y se proclamó rey. Durante el reinado de Guillermo el Rojo (1087-1100) se inició el debate entre la burguesía (comerciantes que tenían más dinero del que necesitaban), las autoridades religiosas y el pueblo, que derivaría en la creación del Parlamento, en el que representantes de cada sector discutían las decisiones del gobierno. A fines del siglo XII, Francia e Inglaterra comenzaron a enfrentarse. La guerra terminó con la pérdida de los ingleses de los dominios que tenían en Francia, excepto Aquitania. Arruinado por los gastos que había generado la guerra, el rey Juan Sin Tierra buscó el apoyo del papa Inocencio III y le entregó parte del territorio inglés en 1213. La clase alta y la burguesía se opusieron y lo obligaron a firmar la Carta Magna (1215), que los favorecía. Enrique III (1216-1272) fue obligado a firmar el Estatuto de Oxford (1258): las decisiones del rey tenían que ser aprobadas por los nobles. Inglaterra se convirtió así en modelo de una nueva forma política: la monarquía constitucional. En el siglo XIV, el parlamento adquirió su forma definitiva, dividido en dos cámaras: los Lores (clase alta, de familias poderosas) y los Comunes (comerciantes con riquezas). Eduardo I (1272-1307) conquistó Gales e intentó hacer lo mismo con Escocia e Irlanda, pero no pudo. Los comerciantes (burgueses) fueron acumulando riquezas y accediendo al ámbito político. Eduardo III (1327-1377), fue testigo del comienzo de la Guerra de los Cien Años (1337-1453), larguísimo enfrentamiento entre Inglaterra y Francia. La primera gran etapa de la guerra terminó en 1347, por la peste negra. Al reanudarse la lucha, los ingleses parecían consolidar sus posesiones en Francia. Entre 1380 y 1413, la guerra se suspendió y eso permitió mayor estabilidad social. Enrique V (1413-1422) reanudó la guerra y murió casi al mismo tiempo que el rey de Francia, Carlos VI, por lo que los dos tronos quedaron vacantes. Enrique VI (1422-1461) recibió las coronas de Inglaterra y Francia a los ocho meses de edad. Los ingleses quisieron unificar los territorios y atacaron Francia, pero fueron derrotados por el ejército liderado por Juana de Arco. Así, en 31 años, Inglaterra perdió casi todos sus territorios en el extranjero.

¿Cómo sigue la historia? La Guerra de las Dos Rosas (1455-1487) fue un enfrentamiento entre las dos familias más poderosas de Inglaterra, que querían imponer a su rey: los Lancaster (tenían una rosa blanca como símbolo) y los York (rosa roja).

Por culpa de ese choque, que incluyó batallas y muertos,  Inglaterra se fue debilitando durante más de tres décadas. Se impusieron los Lancaster, que designaron como rey a Enrique VII Tudor (1485-1509). A él, para conseguir la paz en el reino, lo casaron con Isabel, de la familia York.

El sistema de gobierno se hizo más complejo, ya que se agregaron nuevas instituciones: el Consejo, la Common Law, el Juez de Paz y el Jurado. Enrique acordó una alianza militar con España que duraría más de medio siglo.

Enrique VIII (1509-1547) tuvo seis esposas (una de ellas fue la conocida Ana Bolena) y utilizó sus conflictos matrimoniales para terminar su relación con la Iglesia católica romana (no le concedía un divorcio) y crear una institución inglesa: la Iglesia anglicana. Esta modificación se dio en medio de un gran movimiento que influyó en casi toda Europa, conocido como Reforma Protestante.

Uno de los principales opositores a Enrique VIII fue Tomás Moro, autor del libro Utopía.

Eduardo VI (1547-1553) fue coronado a los 9 años y duró poco como rey. El Consejo, que tomaba las decisiones en su lugar, aumentó el apoyo al movimiento protestante.

21 de diciembre de 2016

Historia universal de la infamia (Jorge Luis Borges) [1935]

Historia universal de la infamia es un libro que recopila cuentos del argentino Jorge Luis Borges. Fue publicado en 1935 y la edición que leí tiene 130 páginas.

Desde que descubrí que existía un libro de Borges con ese título (hace al menos quince años), supe que algún día lo leería. El título es hermoso, tal vez lo mejor de la obra. Y no es una ironía.

Dentro, Borges narra la historia de siete "infames", personas de siglos anteriores que actuaban por fuera de las leyes, en general responsables de algún asesinato.

Ahí, me parece, comienza el problema. Borges, en algún punto, adoraba a esos personajes, le fascinaban, hasta los admiraba. Supongo que hacían cosas que él nunca podría hacer. Pero a mí no. A mí me repugnan. Siempre que un corajudo asesina a alguien, nunca pienso en el corajudo, sino en el asesinado. En la víctima, muchas veces inocente, que pasa a ser nadie por culpa de un injusto.

Entiendo que se trata de literatura, eh. De hecho, las historias que cuenta Borges son ficticias, inventadas. Pero igual considero que engrandecer a tipos detestables es peligroso: nos invita a pensar que una vida escapando de la ley y tirando tiros es mejor que una vida de construcción social colectiva, de una vida en la que busquemos el bienestar de muchos, y no sólo el nuestro. Pero bueno, ya me fui por las ramas.

A favor, claro, hay mucho: Borges escribe siempre tan corto, tan austero, exagera tan poco con sus palabras, que es difícil enojarse con sus formas. Nos ahorra tiempo, y eso hay que agradecérselo. Podría haber escrito 500 páginas con los mismos temas, pero las redujo con maestría a 130.

De los cuatro libros suyos que comentamos en este blog, prefiero El idioma de los argentinos y Discusión. No se trata de que Borges escriba mal o aburra en este libro, es sólo una cuestión de gustos: los temas que trata en Historia universal de la infamia no me interesan.

Dos frases que me encantaron:

• En uno de los prólogos, Borges se define como "un tímido que no se animó a escribir cuentos y que se distrajo en falsear y tergiversar ajenas historias".

• En Tom Castro, el impostor inverosimil: "El Destino (tal es el nombre que aplicamos a la infinita operación incesante de millares de causas entreveradas) no lo resolvió así".

20 de diciembre de 2016

Escocia (1460-1567)

María I, reina de Escocia
Resumen de lo publicado. En el siglo VI, el territorio de Escocia estaba ocupado por los escotos, anglos, pictos y britones. En el siglo VIII, los vikingos colonizaron el norte y el noroeste. En el siglo IX se constituyó el reino de Escocia, que se expandió en los siglos X, XI y XII. Malcolm III (1057-1093) asesinó a Mac Beth y fundó la dinastía Canmore, que perduró 200 años. En el siglo XII, el feudalismo (sistema económico en el que las tierras se dividen entre los más poderosos, que esclavizan a los trabajadores y pagan impuestos al rey) ingresó en Escocia. Crecieron las ciudades, y se creó una nueva clase económica, similar a lo que conocemos como burguesía: comerciantes que ganaban más dinero que el que necesitaban. En 1292, Inglaterra se entrometió en la política escocesa, impuso como rey a Juan de Balliol y pronto quiso transformar a Escocia en parte de Inglaterra. Se produjeron las llamadas Guerras de independencia, en las que William Wallace lideró al ejército escocés que evitó esa anexión. Escocia recuperó un rey local durante el gobierno de Roberto I (1306-1329). Las luchas contra Inglaterra se mantuvieron durante el reinado de David II (1329-1371). Incluso, el rey fue prisionero en Inglaterra entre 1346 y 1357. Escocia vivió un periodo de prosperidad entre el final del siglo XIV y la Reforma Protestante (siglo XVI). Pese a ello, las luchas con Inglaterra continuaron, así como la división interna entre las “Tierras Altas” y las “Tierras Bajas”. Jacobo II (1437-1460) heredó el trono a los 7 años, así que hasta su mayoría de edad, fueron sus representantes los que tomaban las principales decisiones. Murió en 1460 por la explosión de un cañón, debido a la falta de experimentación con objetos que utilizaban pólvora.

¿Cómo sigue la historia? Durante los reinados de Jacobo III (1460-1488) se enfrentó a la clase alta (los "nobles"). Consiguió encerrar en prisión al líder de los nobles, ¡su hermano Alejandro!; pero el nuevo líder fue ¡su hijo Jacobo!, que terminó asesinándolo.

Jacobo IV (1488-1513) se casó con Margarita Tudor, hija del rey inglés, pero poco después invadió Inglaterra y murió intentando conquistarla.

Jacobo V (1513-1542) fue proclamado rey cuando tenía apenas un año. Hasta su mayoría de edad, el pobre Jacobo fue pasando de mano en mano entre los que querían tener el poder. Se casó con Magdalena de Valois, hija del rey de Francia, y luchó sin éxito contra Inglaterra.

María I Estuardo (1542-1567) fue coronada en una ridícula ceremonia cuando tenía apenas 9 meses de vida. Para evitar que la secuestraran los ingleses, su madre la casó con el príncipe de Francia. Pero su esposo murió y tuvo que volver a Escocia. Tenía sólo 18 años y la situación en el reino era violenta: se enfrentaban los católicos y los protestantes, un movimiento que exigía reformas en la Iglesia. Finalmente, los protestantes se impusieron; desde entonces, la religión oficial en Escocia es el protestantismo.

Luego de años llenos de conspiraciones, pactos y peligros, una corte de justicia falsa, que actuaba para favorecer a la nobleza, ordenó la ejecución de María en 1567.

19 de diciembre de 2016

Datos del siglo XV

"El siglo XV marcó el fin del viejo orden feudal en Europa y el ascenso de las monarquías autoritarias, que centralizaron el poder y perfilaron las bases del estado-nación a partir de profundas reformas.

Esto fue posible gracias a la convergencia de una serie de factores: el progresivo declive del poder de la Iglesia, el desarrollo del comercio por parte de una burguesía protocapitalista, y la formación de un ejército nacional y permanente, que ya no se regía por el código caballeresco medieval sino por la paga que afluía de las arcas reales"

(Historia Universal, tomo 9, editorial Sol 90)

11 de diciembre de 2016

Cautivo del deseo (película de 1934)

Cautivo del deseo es una película dirigida por el estadounidense John Cromwell. Fue estrenada en el año 1934 y dura 83 minutos. La protagonizan Leslie Howard y Bette Davis.

¿De qué se trata? De un joven (Philip) al que las cosas le salen mal: sufre un problema en una pierna, quiere ser artista pero no le reconocen talento y la mujer de la que está enamorado (Mildred) lo maltrata.

Es un guión estereotipado, en el sentido que los malos son muy malos y los buenos son demasiado buenos. Muy "cine estadounidense", que casi siempre simplifica todo en "bueno" y "malo".

Sin embargo, la película tiene algo a favor: consiguió enojarme. Logró que deteste a Mildred, que le desee el mal, que me cause rechazo. Eso habla bien de una obra: que nos haga creer que es verdad.

¿Es recomendable? Si tienen poco tiempo libre, no: dedíquenlo a otra cosa. Si les sobra tiempo, sí: sirve para pasar el rato. Y si les interesa la historia del cine o cómo se vivía en la década del 30, también, porque es una de las películas menos aburridas de esa época.

8 de diciembre de 2016

Francia (1453-1547)

Francisco I, rey de Francia
Resumen de lo publicado. Francia fue ocupada por el Imperio Romano (siglo II a.C.) y por los francos (481). Carlos Martel (731-742) puso fin al avance musulmán en Europa. Carlomagno (768-814) fue coronado emperador por el papa. A partir del año 843, el Imperio Franco comenzó a dividirse; de esa división nacieron Francia y Alemania. Durante el siglo X, se formaron siete ducados (tierras manejadas por la clase alta). Luis VI el Gordo (1108-1137) fue el rey más poderoso desde Carlomagno. Terminó con la crisis interna de Francia. Luis VII (1137-1180) apoyó la Segunda Cruzada cristiana. Felipe II (1180-1223) lideró la sanguinaria Tercera Cruzada. Luis IX (1226-1270) fue un fanático religioso. Se hacía azotar la espalda con cadenas; lavaba los pies a los mendigos y compartía su mesa con leprosos. Durante su reinado tuvo lugar un gran florecimiento cultural que acompañó al de Europa occidental y culminó con lo que se ha llamado el Renacimiento del siglo XIII. Firmó la paz con Inglaterra en 1258, pero también lideró dos matanzas: la séptima y la octava cruzadas. Felipe III el Atrevido (1270-1285) quiso ampliar el reino francés y luchó contra Pedro III, rey de Aragón (España). Felipe IV el Hermoso (1285-1314) también quiso controlar más tierras. Se enfrentó con el papa y obligó a que la santa sede (el lugar donde acumulaban riquezas el papa y sus funcionarios) se trasladara a Avignón (Francia). El trono de Francia pasó a la familia Valois (1328-1498). Durante el reinado de Felipe VI (1328-1350) comenzó la Guerra de los Cien Años contra Inglaterra. Y no le fue bien, ya que los ingleses ganaron la mayoría de los territorios. Peor la pasó Juan II el Bueno (1350-1364), que tuvo que vivir cuatro años en cárceles inglesas. Sin rey, con los gastos que generó la guerra y ante la llegada de la peste negra (1347), Francia era un caos. La burguesía (comerciantes que ganaban más dinero del que necesitaban) empezó a disminuir sus ganancias; entonces, unió a las clases empobrecidas y a los campesinos para exigir cambios al Estado. Los funcionarios del rey y las familias más poderosas (la nobleza) decidieron unirse para reprimir esa justa lucha. Ordenaron al ejército que evitara todo tipo de manifestación del modo que hiciera falta, incluso con la muerte de los manifestantes. Carlos V el Sabio (1364-1380), en lugar de mejorar la vida de su pueblo, invirtió las riquezas del Estado en reanudar la guerra contra Inglaterra. Ganó la mayoría de las batallas y recuperó territorios. A costa de muchas vidas, claro. Carlos VI (1380-1422) sufría esquizofrenia. Aprovechando esa situación, grupos poderosos conocidos como la casa de Orleans y la de Borgoña planearon estrategias ilegales para quedarse con el trono. Hasta le pidieron colaboración al rey inglés Enrique V a cambio de "favores futuros". Enrique V aumentó así su control sobre Francia, apoyado por los de Borgoña pero rechazado por los de Orleans. Inglaterra avanzó sobre el territorio para su conquista total, pero entre los franceses se alzó una mujer, Juana de Arco, y lideró al ejército que terminó echando a los ingleses de casi toda Francia. Carlos VII (1422-1461), rey gracias a Juana de Arco, no hizo nada para rescatarla cuando fue atrapada por los ingleses. Al terminar la Guerra de los Cien Años (1453), los franceses se habían liberado del dominio inglés, que apenas controlaban la ciudad de Calais.

¿Cómo sigue la historia? Carlos VII reorganizó el ejército y las finanzas; y consolidó el reino tras firmar la paz con el duque de Borgoña.

Su hijo Luis XI (1461-1483) luchó contra la nobleza, que exigía más beneficios y poder, y pudo frenar sus reclamos. Casi sin luchar, aprovechando una guerra civil en el reino de Aragón, obtuvo el dominio de nuevas tierras: Rosellón, Cerdeaña, Anjou...

Carlos VIII (1483-1498) era menor de edad al llegar al trono, por lo que las decisiones las tomaba su hermana Ana de Beaujeu, que se mostró autoritaria y agresiva para seguir reprimiendo las exigencias de los nobles, dueños de la mayor parte de las tierras francesas.

El siguiente rey fue su hijo adoptivo, Luis XII (1498-1515), invadió tierras italianas, pero fue derrotado.

Francisco I (1515-1547) logró que Francia tuviera un papel importante en los asuntos europeos y que se convirtiera en una potencia económica de primer orden. También permitió un gran desarrollo de las artes y las letras.

6 de diciembre de 2016

El Renacimiento (siglo XV - siglo XVI)

Renacimiento es el nombre dado a un amplio movimiento cultural que se produjo en Europa durante los siglos XV y XVI. Fue un período de transición entre la Edad Media y la Edad Moderna.

Las principales obras renacentisas son artísticas, pero también hubo renovación en las ciencias naturales y humanas. La ciudad de Florencia fue el lugar de nacimiento de este movimiento.

El Renacimiento fue el resultado de la difusión de las ideas de otro movimiento cultural, el "humanismo". El término "renacimiento" se utiliza porque se intentó que renacieran muchos aspectos de las culturas griegas y romanas que se habían abandonado, como la contemplación de la naturaleza. Se sustituyó el teocentrismo medieval (Dios era el centro de todo) por el antropocentrismo (el ser humano es el centro de todo). Las personas volvieron a ser dueñas de su propio destino. Existe una frase que se usa como resumen del Renacimiento: "el hombre como medida de todas las cosas".

5 de diciembre de 2016

Cronología universal (1451-1467)

1451: Nicolás de Cusa inventa los lentes contra la miopía.

1452: En la ciudad de Florencia, nace Leonardo Da Vinci.

1452 a 1493: Federico III de Habsburgo, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

1453: El Imperio Otomano conquista Constantinopla. Es el fin del Imperio Bizantino.

1453: Johann Gutenberg inventa la imprenta de tipos movibles. Los libros se multiplicarán como nunca antes.

1453: Fin de la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra.

1453 a 1550: Origen y desarrollo del movimiento cultural conocido como Renacimiento.

1454: El papa Calixto III excomulga al cometa Halley.

1455 a 1485: En Inglaterra se produce la Guerra de las Dos Rosas.

1461 a 1483: Luis XI, rey de Francia.

1462: Fracasa la invasión del Imperio Otomano de Valaquia a causa de la política de tierra quemada de Vlad Draculea, quien generó el mito de Drácula.

1466: En la actual Sudamérica, el Imperio Inca conquista al Reino Chimú.

4 de diciembre de 2016

Italia (1450-1559)

Mapa del año 1490
Resumen de lo publicado. Los etruscos vivieron en Italia alrededor del año 900 a.C. pero se extinguieron. Roma fue fundada en el 753 a.C. En 510 a.C., la nobleza romana proclamó una república. A partir del siglo II a.C., Roma se convirtió en un imperio, que se dividió en dos en el año 395. Roma, capital del imperio de occidente, fue invadida por los hérulos en el año 493: era el fin del imperio. Luego, fue controlada por los ostrogodos, el Imperio Bizantino, los lombardos (568-754) y los francos, que en el 774 la sumaron al Imperio Franco-Carolingio. Muchas regiones se fueron convirtiendo en Estados Pontificios. En el siglo X, Italia estaba dividida: los musulmanes gobernaban en el sur; las ciudades independientes, el centro; los estados de la Iglesia, los alrededores de Roma; y los francos, el norte. El Imperio Franco-Carolingio se desaintegró y cedió sus dominios al Sacro Imperio Romano Germánico. Durante el siglo XII, el norte de Italia consiguió la independencia. Surgieron luchas internas que dividieron al país en estados: repúblicas de Florencia, Pisa, Génova, Venecia; ducados de Saboya y Milan; además de los estados pontificios, el reino de Nápoles y el de las dos Sicilias. En 1183, las ciudades italianas reconocieron su dependencia del Sacro Imperio a cambio de cierta autonomía. Tras la muerte de Federico II (1194-1250), el Imperio se debilitó, y Alemania y el sur de Italia sufrieron un período de anarquía llamado interregno (1250-1308), en el que no hubo gobierno central y cada región se manejó de forma independiente. A finales del siglo XIII, la población italiana sufría una fuerte división entre los que apoyaban al partido güelfo y los que apoyaban al partido gibelino. Entre los inicios del siglo XIV y mediados del XV surgieron los "signori" o déspotas, hombres que gobernaban tomando decisiones de modo individual, muchas veces injustas o caprichosas. El desarrollo económico de los núcleos urbanos (lo que ahora serían pequeñas ciudades) aumentó las diferencias que existían entre la nobleza, la alta burguesía y los sectores populares.

¿Cómo sigue la historia? En el siglo XV, el actual territorio de Italia estaba dividido en las ciudades autónomas de Nápoles, Génova, Venecia y Florencia; el reino de Aragón; y los Estados Pontificios (controlados por la Iglesia). Además, una porción del norte era dominada por el Sacro Imperio Romano Germánico.

Luego de varios enfrentamientos para controlar el comercio de la región, Florencia, Milan y Venecia firmaron en 1454 el Tratado de Lodi, que logró un período de 40 años sin enfrentamientos.

Esa paz y la positiva situación económica fueron factores importantes para que Italia se convirtiera en el centro artístico y cultural de Europa, y la región en la que se originó la el movimiento cultural conocido como Renacimiento. Ese período de esplendor finalizó en el siglo XVI, por culpa de una serie de enfrentamientos armados conocido como las “guerras italianas” (1494-1559).

El reino de Aragón finalmente se convirtió en parte del Imperio de España, que avanzó sobre Italia, conquistando Nápoles (en 1504); mientras que el Sacro Imperio Romano Germánico tenía fuerte influencia sobre Venecia y Florencia. Por lo tanto, solamente Génova se mantenía como ciudad totalmente independiente de los extranjeros.

26 de noviembre de 2016

Hundan el Belgrano (obra de teatro) [2015-2016]

Hundan el Belgrano es una obra de teatro escrita por el inglés Steven Berkoff. En este texto hablaremos sobre la puesta en escena realizada en la Argentina en 2015 y 2016.

Es imprescindible una aclaración inicial: Hundan el Belgrano depende demasiado del espectador. De los conocimientos previos que traiga y del nivel de atención que pueda sostener ante un texto complejo y atropellado.

Aquellos que desconozcan el contexto en el que se produjo la Guerra de Malvinas se perderán la mitad del sarcasmo, las inteligencias y los detalles en los diálogos. Los que casi no tengan conocimiento sobre la guerra, quedarán prácticamente fuera del disfrute. El espectador ideal es, intencionadamente, quien no necesite explicación sobre qué fueron Margaret Thatcher, la intervención a Nicaragua, los laboristas, los Tory o la Guerra Fría.

¿De qué se trata Hundan el Belgrano? Es una sincera y cruel versión de la mirada británica sobre la guerra. Más específicamente, sobre los pasos previos a la injusta decisión de destruir un barco argentino repleto de adolescentes y que no representaba peligro.

Los diálogos no son realistas: navegan entre el grotesco y la cárcel de la rima: buena parte de los diálogos originales (en inglés) estaban escritos con rasgos de poema, y la traducción al castellano respetó esa estructura.

Dicho todo esto, la obra pareciera una ensalada difícil de ensamblar, pero no es así: está unida por el hilo de Amargas Cachas, burlón nombre que recibe Margaret Thatcher en la obra.

Interpretada por diferentes actrices que refuerzan distintas características de la primera ministra de Gran Bretaña entre 1979 y 1990, ella es el foco de la obra y a su alrededor giran las posturas (afortunadamente encontradas y hasta opuestas) de su gabinete, de los malvinenses, del gobierno argentino y el estadounidense, del partido laborista, de la Iglesia y hasta de los soldados ingleses destinados a ejecutar un terrible crimen.

Si el espectador tiene tiempo, es inmensamente recomendable que googlee "Guerra de Malvinas" antes de ver la obra y sume todos los conocimientos posibles. Si no hay tiempo ni ganas, la propuesta es no pensar a la obra en escenas, no tratar de comprenderla parcialmente, sino intentar asimilarla como un todo. Porque la obra es un todo: es una respuesta.

Hundan el Belgrano es la posible respuesta que ofrece Berkoff a una pregunta que todavía arde en la historia argentina: ¿por qué los ingleses decidieron hundir al Belgrano cuando la guerra recién empezaba y, además, tenían muchas posibilidades de ganarla?

Mucho más interesante resulta que esa visión, nacida en un cerebro inglés, podamos verla en la Argentina, prolijamente interpretada, cuando muchos excombatientes todavía caminan entre nosotros. ¿Habrá algún argentino capaz de no sentirse incómodo, cuestionado, o hasta enojado al ver sobre el escenario a un grupo de argentinos gritando "¡Inglaterra, Inglaterra!"? ¿Habrá algún ser humano capaz de no conmoverse con el cañonazo final de la obra, que nos atraviesa ya no como argentinos, sino como especie?

De Hundan el Belgrano se realizaron 10 funciones en 2015 y se completarán otras 5 en 2016. La última será el sábado 3 de diciembre. Vayan, o crucen los dedos para que la obra siga en cartel en 2017. No todos los días tenemos la chance de entender un poco más sobre la única guerra que sufrió la Argentina en el último siglo.



2 de noviembre de 2016

King Kong (película de 1933)

King Kong es una película dirigida por los estadounidenses Merian Cooper y Ernest Schoedsack. Fue estrenada en 1933 y dura 100 minutos.

Anteayer invité a mis amigos Leandro y Diego a ver la versión doblada al español. Pero no al castellano nuestro: al español de España. Nos divertimos, pero solamente por lo gracioso del doblaje, las incoherencias de la historia y los (ahora rústicos) efectos especiales.

Se trata de un director de cine que viaja a una misteriosa isla para filmar una película y, de paso, ver si confirma el mito de la existencia de un gorila gigante.

Imagino que si hubiera visto la película solo, me habría aburrido como un hongo. La historia es lenta, enojosa y muy Hollywood: todo apunta a la espectacularidad; a engrandecer a Estados Unidos y dejar al resto del Universo como inferiores; y a dejar claro que el lugar de la mujer es calentar a los hombres.

En definitiva, les diría que no la vean. O que la vean, en todo caso, para comprobar estas críticas o para decir "yo vi la King Kong original".

Podés ver la película en esta página

1 de noviembre de 2016

Aguafuertes porteñas (Roberto Arlt) [1933]

Aguafuertes porteñas es una recopilación de textos escritos por el argentino Roberto Arlt que fue publicada en 1933. La edición que leí tiene 215 páginas.

Aunque, en realidad, no lo terminé, porque no me gustó. Había leído El juguete rabioso, también de Arlt, y me había gustado, pero Aguafuertes porteñas es otra cosa.

Son artículos de tres páginas que Arlt escribía para diarios y revistas, en los que criticaba (casi siempre negativamente) distintos aspectos de la vida en Buenos Aires. Y ese es el problema: sólo criticaba. Se quedaba en la crítica sin proponer nada mejor. Se subía a un pedestal, en el que parecía el único inocente, y agredía las acciones de casi todos los demás.

Entiendo que en esa época tal vez no era tan malo lo que hacía Arlt. Pensemos que, en la década del 30, en los medios de comunicación se escribían cosas siempre correctas, respetuosas de "la moral y las buenas costumbres" y todas esas gansadas. Entonces era interesante que alguien rompiera eso y se animara a criticar lo que nadie criticaba.

Lo que pasa es que ya no estamos en 1933, y yo lo veo con otros ojos. No me gusta, no soporto, no me parece justa la crítica destructiva y sin algo absolutamente fundamental: la propuesta.

Si yo digo que los almaceneros son todos estafadores, tengo que proponer una forma de terminar con esas estafas. Si digo que el oficio de arreglar muñecas es una tontería inútil, tengo que fundamentar por qué es mejor comprar muñecas nuevas, o dejarlas rotas.

Y, por otra parte, ningún contexto le justifica a Arlt el texto "El bizco enamorado", una canchereada machista y torpe que le quita, aunque ya esté muerto, parte de mi respeto.

Conclusión: no lo lean.

23 de octubre de 2016

España (1440-1492)

Mapa del año 1480
Resumen de lo publicado. Luego de la etapa de dominio romano, en el siglo V tomaron el poder los visigodos. En el año 711, el Imperio Musulmán conquistó la mayor parte de España, excepto las montañas del noreste, donde se refugiaron los cristianos. Luego de casi un siglo de resistencia, los cristianos formaron los primeros reinos españoles: Navarra, Asturias, Castilla y Aragón. Al gobierno musulmán en España se le llamó emirato o califato, y la capital era Córdoba. En el siglo XI, el califato de Córdoba se había fracturado y se formaron "taifas" (pequeños reinos) independientes. La más poderosa fue la de Sevilla. Tras la desaparición del califato, intervinieron en España tres pueblos de África: almorávides, almohades y benimerines. Los almorávides unificaron la parte de España que había sido dominada por los musulmanes, pero su imperio rápidamente se fraccionó. Los almohades se extinguieron en el siglo XIII, época de grandes conquistas para los reinos españoles, que a partir de la batalla de las Navas de Tolosa (1212) terminaron con el dominio musulmán. Fernando III de Castilla (1217-1252) incorporó Córdoba, Sevilla y Murcia a los dominios cristianos, dejando a los musulmanes en Granada. El poder de los reyes se reducía por las riquezas que ofrecían a los caballeros del ejército por su participación en las guerras. En algunas ciudades existía una gran actividad mercantil, y allí fue formándose una clase social de comerciantes (la burguesía) que comenzaban con pequeñas riquezas pero acumulaban posesiones hasta conseguir mucho poder, al punto que podían prestar dinero que luego debía ser devuelto con intereses. Hacia mediados del siglo XIII se produjo una división político-territorial que fue llamada la España de los cinco reinos: Reino de Portugal, Reino de Navarra, Corona de Castilla, Corona de Aragón y Emirato de Granada. Existió un clima de cierto "bienestar", en el que aumentó la población y hubo mayor estabilidad política, hasta el siglo XIV, cuando Europa sufrió una gran hambruna y la peste negra, que mató a un tercio de su población. Para sostener los gastos administrativos, los reyes aumentaron el valor de los impuestos, lo que generó protestas de campesinos. El período acontecido entre los años 723 y 1400 es conocido como "la reconquista española". ¿Por qué? Porque las tierras que ocupaba el pueblo visigodo habían sido conquistadas por musulmanes; y luego distintos reinos (que conformarían España) "reconquistaron" esos territorios. En el año 1328, la península seguía dividida en cinco pueblos: Portugal, Castilla, Aragón, Navarra y Granada. Castilla no atacaba Granada, único emirato musulmán, por los beneficios que obtenía en las relaciones comerciales; el dinero ya valía más que la religión. Alfonso III (1285-1291) fue capaz de ayudar al sultán de los mamelucos de Egipto ante una invasión de cristianos a cambio de riquezas. Pedro IV (rey de Aragón en 1336-1387) consiguió la corona de Sicilia, acrecentando el poder aragonés. A mediados del siglo XV, la península ibérica se convertiría en la región más poderosa de Europa.

¿Cómo sigue la historia? Entre 1462 y 1472 estalló la Guerra Civil Catalana, a causa de la lucha entre la alta y la baja burguesía de Barcelona; y las protestas de los campesinos hambrientos. El debilitamiento de Barcelona y Cataluña benefició a Valencia, que se convirtió en la principal ciudad de España gracias a su puerto. Aragón, sin salida al mar, vio limitado su desarrollo.

El antisemitismo (odio y violencia contra los judíos) había explotado en la revuelta antijudía de 1391, pero luego los enfrentamientos religiosos se extendieron a la lucha entre "cristianos viejos" y "cristianos nuevos". De esos estúpidos enfrentamientos se aprovechó la Iglesia para crear la Inquisición española (en 1478), ejército destinado a asesinar a quienes pensaran diferente.

En 1479, con la subida al trono de Fernando el Católico, rey de Aragón y también de Castilla por su matrimonio con Isabel la Católica, las tensiones sociales se redujeron.

Fernando e Isabel consiguieron, por la fuerza, unificar a los reinos españoles. Aragón y Castilla ya eran parte del Imperio Español, que crecería brutalmente en tamaño a partir de 1492, cuando el navegante Cristóbal Colón llegaría a las costas de América, tierra desconocida por los españoles. Comenzaría entonces uno de los más terribles genocidios de la historia universal: criminales, mercenarios y soldados españoles comenzarían a viajar en barco hacia América para saquear sus recursos naturales, violar a sus mujeres y asesinar a sus hombres.

Los últimos reinos mantuvieron su independencia algunos años más, uno hasta la Guerra de Granada (1482-1492) y el otro, Navarra, hasta 1512.