25 de mayo de 2012

Los guerreros de terracota (210 a.C.)

Qin Shi Huang fue proclamado emperador chino, el primero de la dinastía Qin, en el año 221 a.C. El tipo, que la pasaba muy bien en vida, le tenía pánico a la muerte. No tanto por morirse en sí: le daba miedo seguir viviendo después sin tantos lujos, sin tanto poder, tal vez en el infierno. Acá, entre nosotros, tenía miedo de que en el más allá le hicieran pagar los múltiples pecados cometidos en el más acá.

La pasaba mal en serio. Qin Shi Huang gastaba tanto tiempo pensando en cómo sostener su imperio como en lo que pasaría después de su muerte. Finalmente, tras muchos años, encontró una solución: para irse a la tumba bien protegido, ordenó hacer réplicas en terracota (arcilla endurecida en un horno) de sus siete mil guerreros para que las entierren junto a él. No eran réplicas cualquiera: eran en tamaño natural, con los rasgos y las características de cada soldado. De cada uno de los siete mil soldados.

Cuando los arqueólogos encontraron a esos guerreros de terracota en 1974 no podían creer que cada uno de los siete mil fuera completamente distinto a todos los demás, con bigotes, peinados, rasgos de diferentes etnias y hasta marcadas diferencias de edad.

Qin Shi Huang murió en 210 a.C., seguramente más tranquilo después de asegurarse de que sus amigos, los siete mil guerreros de terracota, lo defenderían de todo lo que vendría después.

29 de abril de 2012

Literatura (1-200)

1: Tito Livio escribe Historia de Roma.

2: Ovidio escribe Los remedios al amor.

7: Estrabón escribe Geografía, recopilando los conocimientos geográficos de los griegos.

26 de abril de 2012

Casamientos históricos

80 a.C. : Terencia y Marco Tulio Cicerón.
54 a.C. : Octavia la Menor y Claudio Cayo Marcelo.
37 a.C. : Cleopatra y Marco Antonio.
1: Livila y Cayo César.
55: Claudia Octavia y Nerón.

14 de abril de 2012

Imperio seléucida (312 a.C. - 63 a.C.)

El Imperio seléucida, remarcado en color amarillo.
Definir qué es un imperio es complejo, pero podemos decir que es un pueblo o una región poderosa cuyos gobernantes quieren expandir su territorio invadiendo a otros pueblos. Sí: los imperios son un asco. Han existido muchos; la mayoría se extinguió por causa de su sed de conquista. Uno de los que perduró durante más de dos siglos fue el Imperio seléucida.

¿Cómo surgió? Fue luego de la muerte de Alejandro Magno. Alejandro había liderado a los ejércitos macedonios hasta crear el mayor imperio de la Historia: dominó más de la mitad de las tierras conocidas. Cuando él murió, esa inmensidad se dividió en territorios más pequeños. Uno de esos territorios es el que conocemos como el del Imperio seléucida.

El Imperio seléucida incluia una importante parte de Asia, como muestra el mapa de arriba (si quieren saber exactamente qué abarcaba, hagan click acá). Desde el año 312 a.C. hasta el 63 a.C. fue cediendo rápidamente territorios a otros pueblos. El primer emperador fue Seleuco, por quien el imperio lleva ese nombre. Seleuco mantuvo el control de la región y conquistó nuevas tierras. Sus sucesores, sin embargo, no pudieron sostener el poderío seléucida.

En 63 a.C., el Imperio seléucida se convirtió en una provincia del Imperio Romano por voluntad de Pompeyo.

31 de marzo de 2012

El gran error de Alejandro Magno (328 a.C.)

Algunas personas consideran que Alejandro Magno fue uno de los seres más valientes e importantes de la Historia Universal. Sin embargo, en este blog preferimos a Clito (el Negro, para los amigos).

Clito había nacido en Macedonia durante el año 367 a.C. y era el mejor amigo de Alejandro. Para ser amigo de un tipo así no alcanzaba con compartir una cerveza: había que recorrer el mundo entero luchando contra enemigos desconocidos, lejos de tu familia y pasando hambre. Clito lo hacía mejor que nadie.

Sin embargo, a medida que fue creciendo, Alejandro Magno se volvió bastante cancherito. No es para menos, dirán ustedes: el tipo estaba formando el mayor imperio de la historia. Pero a Clito no le importaba eso, porque notaba que Alejandro iba directo a arruinarlo todo por sus ansias de mayor poder. Y, como hacen los buenos amigos, aprovechó una noche en la que estaban relajados tomando algo y se lo dijo.

Alejandro, un poco porque estaba borracho y mucho porque realmente se había vuelto un soberbio, le respondió muy mal. Se produjo un diálogo similar a éste.

--Che, Alejo, me parece que ya estás haciendo cualquiera. Lo único que te importa es conquistar y conquistar, y acá los pibes ya no pueden más. Además, estás llenando todo de persas, y antes los persas eran nuestros enemigos...

--¿Y vos que te metés, gil? ¿Quién te preguntó?

--Bueno, calmate, Dios del mundo. ¿Quién te creés que sos? ¿Zeus? Si viviera Filipo, tu viejo, te daría un cachetazo.

--¡Callate, inútil! ¡Envidioso! Me odiás porque nunca en tu vida hiciste nada importante.

--No, creo que no... Excepto salvarte la vida en el río Gránico, creo que nada...

Ahí fue cuando Alejandro se calentó mal, pero Clito tenía razón: en la batalla del río Gránico (334 a.C.) había evitado la muerte de un herido Alejandro. La cuestión es que Alejandro, estupidizado por el poder, mató a Clito atravesándolo con su lanza. Qué imbécil sos, Magno. Qué imbécil sos.

Contaron algunos griegos, en secreto, que durante el resto de su vida, cada vez que creía estar solo, Alejandro hablaba con Clito, pidiéndole perdón y jurándole que nunca, pero nunca más, desconfiaría de un amigo.

17 de marzo de 2012

Platón (428-347 a.C.)

Platón fue una persona que vivió en Grecia entre los años 428 a.C. y 347 a.C. Figura en este blog, y lo conocemos casi todos, porque es considerado uno de los principales filósofos de la historia. Si no sabés qué es un filósofo, leé este texto.

La vida de Platón es extensa para contarla acá: se opuso a gobiernos, viajó por el mundo, estuvo a punto de ser vendido como esclavo y fundó la Academia, en donde estudiaron muchos genios. En este texto nos vamos a centrar en sus ideas.

Históricamente se lo enfrenta con Aristóteles (que también estudio en la Academia de Platón). Simplificando exageradamente, nos cuentan que Platón era una especie de romántico que creía que lo fundamental era lo que no se veía: las ideas, la imaginación, el alma. Un precursor del famoso “lo esencial es invisible a los ojos” (al final, El Principito no era más que un seguidor de Platón). De Aristóteles, en cambio, nos dicen que afirmaba que sólo existe lo que podemos ver y tocar, y que eso es lo fundamental en el Universo.

En realidad ellos no decían exactamente eso, y sus pensamientos no eran tan opuestos, pero es la forma más rápida que encontraron en el colegio secundario de resumirnos sus ideas. Leamos algunas reflexiones de Platón:

*Consideraba que la filosofía era inferior a la sabiduría. Pretendía alcanzar una sabiduría que ya se había alcanzado en el pasado, pero que se había perdido.

*Creía que el alma era inmortal. Esta creencia ahora es muy común, pero entre los griegos casi no existía. Platón creía que el alma reencarnaba, pero antes permanecía con los dioses.

*Junto a los dioses, en un súper lugar maravilloso, están las Ideas (con mayúsculas, porque Platón hablaba de Ideas como un ente único). El cuerpo, decía, es la cárcel del alma. El alma vive junto a las Ideas y junto a la verdad, pero cuando el cuerpo reencarna olvida la verdad. Las Ideas son las huellas que quedan de esa verdad. Para Platón, aprender es recordar. Es una idea similar a la que antes había expresado Sócrates.

*No pensemos que una Idea aparece cuando decimos “se me ocurrió que me puedo ir a comprar un helado”. Platón usaba el término Idea refiriéndose a un concepto inmodificable y superior a lo material. Por ejemplo, existía una Idea de silla, y todas las sillas del mundo eran en realidad una imitación de esa Idea original e inamovible.

*El bien es la Idea más elevada. Platón utilizaba al Sol como metáfora del bien.

*Platón separaba el mundo sensible (o tangible) del inteligible. El mundo sensible, o sea aquello que podemos ver o tocar, es solo una apariencia. El mundo inteligible, que es donde existen las Ideas, es la auténtica realidad.

*Platón creía que los filósofos debían gobernar Grecia. Esta idea no me gusta del todo, porque él decía que el filósofo debía hacer un esfuerzo, rebajarse al nivel del resto de las personas, para ayudarlos a vivir mejor, incluso a costa de arruinar su propia vida. Es un poco soberbio ese pensamiento, especialmente porque él era filósofo, pero probablemente esté justificado por el momento histórico en el que vivió. Sobre eso trata la “Alegoría de la caverna”, uno de sus textos más conocidos.

Igual, lo digo por si no quedó claro, la filosofía de Platón era extremadamente compleja para una persona poco formada como yo, y esto es un resumen demasiado simplista. La mayoría de las cosas me las explicó Ernesto D’Amico, profesor de filosofía en la Universidad de Lomas de Zamora.

Ah, y si creían que Platón siempre fue un flacucho que leía todo el tiempo, sepan que en realidad se llamaba Aristocles, y que Platón era un apodo que significaba “el de espalda ancha”, porque de joven era un muy buen atleta.

¿Qué es la filosofía?

La filosofía no es pesadísima ni aburrida. Es necesario empezar diciendo eso. A mí también me pasa, eh: escucho “filosofía” y me imagino a viejos barbudos hablando pavadas, a cosas que nunca tienen conclusión y a cientos de libros dificilísimos de leer. Esa sensación, aunque sea difícil de creer, es generada por el capitalismo, que es el sistema que domina al planeta. Se los juro, está comprobado: la suma de todas las cosas que suceden en el mundo (o sea, el sistema) genera que todo lo peligroso para ese sistema sea mal visto. La filosofía es peligrosa, entonces suena aburrida, agotadora, sofocante, igual que los términos “reflexionar”, “organización social”, “alcanzar un consenso” o “debate político”. En cambio, conceptos como “puterío”, “alta fiesta”, “descontrol” y “me chupa un huevo” suenan buena onda, es como si te invitaran a ser feliz. Ése es uno de los logros más perversos del capitalismo en su intento de sobrevivir.

Una vez dicho esto, dejémonos de romper las pelotas con que la filosofía es aburrida y no sirve para nada. Dense cuenta de que todo el tiempo intentan que ustedes piensen eso, y muchas otras cosas, para que nada cambie y sigan existiendo nenitos hermosos con ojos brillantes y mucha ternura que se mueren de hambre, que dejan de respirar bajo un sol africano, mientras miles de ignorantes viven desbordados de lujo. A esos imbéciles se los considera exitosos, en otra perversidad lingüística del sistema, para que todos querramos ser como ellos. Porque ellos son lo menos peligroso para lo establecido. Los millonarios, los que viven en su barrio privado, los vivos, los chantas, los garcas son en realidad los más ignorantes de todos los seres humanos y los menos útiles. Aunque parezca que no tiene nada que ver con que "la filosofía es aburrida", tiene mucho que ver.

Pero vamos de una vez a la pregunta inicial: ¿qué es la filosofía? La filosofía es el nombre que se le puso al intento de explicar por qué pasan las cosas. Eso ahora nos parece una estupidez, porque si cayeran sillas del cielo nos preguntaríamos: “’¿Por qué caen sillas?”, pero resulta que hace cuatro mil años atrás nadie se lo hubiera preguntado y todos hubieran pensado algo así como “sucedió porque tenía que suceder, preocupémonos solamente de que no nos caigan en la cabeza”, o simplemente “Dios lo quiso así”.

En el siglo VI a.C., los griegos comenzaron a preguntarse por qué pasaban las cosas. No empezaron ellos porque fueran genios o tuvieran mentes superiores, sino por una suma de cosas, especialmente porque después de años y años y años de luchar para que haya comida para todos y no sufrir hambre, generaron un sistema eficaz para que, mientras algunos cazaban, recolectaban, pescaban y cocinaban, otros solo se dedicaran al ocio, a pensar y crear. Eso no está bueno, es socialmente injusto, pero fue así como se fortaleció el deseo de entender por qué sucedían las cosas. O sea, la filosofía (en griego significa amor a la sabiduría).

Los griegos consiguieron controlar algunas situaciones, como el modo de plantar y cosechar, de aprovechar las lluvias, de prever los cambios de clima. Eso les permitió pensar que no todo era azaroso o deseo de Dios (todas las culturas conocidas hasta entonces eran extremadamente religiosas) y que tal vez ellos podían influir en los eventos del planeta. Influir, de alguna manera, en su propio destino. Dejar de responsabilizar a Dios de todo y permitir que un grupo de personas no tengan que trabajar quince horas por día impulsaron a la filosofía.

Fueron tan relevantes las cosas que pensaron los griegos durante décadas y décadas que sus ideas sobreviven hasta hoy. Que nos parezca normal intentar entender por qué abrimos la canilla y sale agua, o por qué en verano hace calor, es la prueba de que la filosofía está viva e incorporada en cada uno de nosotros.

En definitiva, la filosofía es el nombre que se le da al deseo y el intento de saber por qué suceden las cosas. A partir de ese primer deseo se generan corrientes filosóficas, que son puntos de vista distintos sobre los mismos temas. Por ejemplo, una persona puede explicar que de la canilla sale agua porque alguien giró la llave. Otro, que fue porque dentro de la cañería se deslizó una válvula que permitió que el agua retenida escape por un extremo. Otro dirá que sale agua porque los seres humanos evolucionaron y lograron construir un mecanismo mediante el cual pueden hidratarse y lavarse sin acercarse hasta un río. Y otro puede explicar que es porque Dios nos dio agua para que no nos muramos de sed. Ésos serían distintos puntos de vista para una misma pregunta. O sea, distintas corrientes filosóficas para abordar una incógnita.

3 de marzo de 2012

Dinosaurios en el museo

En 2011 viajé a Chubut, Argentina, y estuve en el Museo Paleontológico de esa provincia. Saqué algunas fotos, de las cuales les comparto cuatro. En la última pueden reflexionar sobre si le hubieran hecho frente al más pequeño de los dinosaurios.





11 de enero de 2012

292 personajes de la Historia Universal

Menes [también llamado Narmer] (III milenio a.C.): faraón egipcio.
Imhotep (siglo XXVII a.C.): visir egipcio.
Keops (siglo XXVI a.C.): faraón egipcio.
Kefrén (siglo XXVI a.C.): faraón egipcio.
Urkagina de Lagash (siglo XXIV a.C.): rey de los sumerios.
Sargón de Acad (siglos XXIV-XXIII a.C.): rey de los sumerios.
Naramsin (siglo XXIII a.C.): rey de los sumerios.
Urnammu (siglos XXII y XXI a.C.): rey de los sumerios.
Mentuhotep I (siglo XXII a.C.): faraón egipcio.
Amenemhat I (siglo XX a.C.): faraón egipcio.
Sesostris I (siglo XX a.C.): faraón egipcio.
Sesostris III (siglo XIX a.C.): faraón egipcio.
Hammurabi (siglo XVIII a.C.): rey de Babilonia.
Ahmosis I (siglo XVI a.C.): faraón egipcio.
Tutmés I (siglos XVI y XV a.C.): faraón egipcio.
Hatshepsut (siglo XV a.C.): reina de Egipto.
Tutmés III (siglo XV a.C.): faraón egipcio.
Amenofis III (siglo XIV a.C.): faraón egipcio.
Amenhotep (siglo XIV a.C.): príncipe y consejero egipcio.
Akhenatón (siglo XIV a.C.): faraón egipcio.
Nefertiti (siglo XIV a.C.): reina de Egipto.
Tutankamón (siglo XIV a.C.): faraón egipcio.
Seti I [también llamado Setos I] (siglos XIV y XIII a.C.): faraón egipcio.
Ramsés II (siglos XIV y XIII a.C.): faraón egipcio.
Ramsés III (siglo XII a.C.): faraón egipcio.
Gilgamesh (II milenio a.C.): rey de los sumerios.
Wu Wang (siglo XII a.C.): monarca chino.
David (1040-970 a.C.): rey de Israel.
Salomón (1011-931 a.C.): rey de Israel.
Hiram I (siglo X a.C.): rey de Tiro.
Hesíodo (siglo VIII a.C.): poeta griego.
Homero (siglo VIII a.C.): poeta griego.
Tiglathpileser III (siglo VIII a.C.): rey de Asiria.
Sargón II (siglo VIII a.C.): rey de Asiria.
Senaquerib (siglos VIII y VII a.C.): rey de Asiria.
Asurbanipal (siglo VII a.C.): rey de Asiria.
Psamético I (siglo VII a.C.): faraón egipcio.
Nabopolasar (siglo VII a.C.): rey de Babilonia.
Zaratustra (siglo VII a.C.): predicador, fundador del Mazdeísmo.
Tales de Mileto (639-547 a.C.): filósofo griego.
Anaximandro (610-546 a.C.): filósofo griego.
Pisístrato (607-527 a.C.): tirano de Atenas.
Nabucodonosor II (siglos VII y VI a.C.): rey de Babilonia.
Lao-Tsé (siglos VII y VI a.C.): filósofo chino.
Anaxímenes (585-524 a.C.): filósofo griego.
Pitágoras (582-507 a.C.): matemático griego.
Clístenes (570-507 a.C.): político griego.
Nabónides (siglo VI a.C.): rey de Babilonia.
Ciro II (siglo VI a.C.): gran rey de Persia.
Cambises II (siglo VI a.C.): rey de Persia.
Buda (siglos VI y V a.C.): figura principal del budismo.
Parménides (siglos VI y V a.C.): filósofo griego.
Confucio (551-479 a.C.): filósofo chino.
Milcíades II (550-488 a.C.): militar griego.
Darío I (550-486 a.C.): gran rey de Persia.
Epicarmo de Megara (550-460 a.C.): escritor griego.
Leónidas (540-480 a.C.): rey de Esparta.
Heráclito (535-484 a.C.): filósofo griego.
Arístides (530-468 a.C.): estadista griego.
Temístocles (525-460 a.C.): arconte griego.
Esquilo (525-456 a.C.): dramaturgo griego.
Jerjes I (519-465 a.C.): gran rey de Persia.
Píndaro (518-438 a.C.): poeta griego.
Cimón de Atenas (510-450 a.C.): militar griego.
Anaxágoras (500-428 a.C.): filósofo griego.
Calias (siglos VI y V a.C.): político griego.
Sófocles (496-406 a.C.): poeta griego.
Pericles (495-429 a.C.): gobernante de Grecia.
Fidias (490-431 a.C.): escultor y arquitecto griego.
Protágoras (485-411 a.C.): filósofo griego.
Gorgias (485-380 a.C.): filósofo griego.
Heródoto (484-420 a.C.): historiador griego.
Eurípides (480-406 a.C.): poeta griego.
Empédocles (siglo V a.C.): filósofo griego.
Artajerjes I (siglo V a.C.): gran rey de Persia.
Darío II (siglo V a.C.): rey de Persia.
Hipócrates de Quíos (siglo V a.C.): matemático griego.
Mozi (479-372 a.C.): filósofo chino.
Nicias (470-413 a.C.): militar griego.
Aspasia de Mileto (470-400 a.C.): esposa de Pericles.
Sócrates (470-399 a.C.): filósofo griego.
Tucídides (465-395 a.C.): historiador griego.
Demócrito (460-370 a.C): filósofo griego.
Hipócrates de Cos (460-370 a.C.): médico griego.
Trasíbulo (455-388 a.C.): general griego.
Alcibíades (450-404 a.C.): militar griego.
Timoteo de Mileto (450-360 a.C.): poeta griego.
Marco Furio Camilo (446-365 a.C.): político y militar romano. 
Aristófanes (444-385 a.C.): escritor griego.
Agesilao II (444-358 a.C.): rey de Esparta. 
Artajerjes II (436-358 a.C.): rey de Persia.
Isócrates (436-338 a.C.): orador griego.
Dionisio I (430-367 a.C.): tirano de Siracusa.
Arquitas de Tarento (430-360 a.C.): filósofo griego.
Jenofonte de Atenas (430-354 a.C.): historiador griego.
Platón (427-347 a.C.): filósofo griego.
Artajerjes III (425-338 a.C.): rey de Persia.
Epaminondas (418-362 a.C.): militar griego.
Diógenes (412-323 a.C.): filósofo griego.
Timoleón (411-337 a.C.): general griego.
Antífanes (408-334 a.C.): escritor de comedias griego.
Foción (402-318 a.C.): político y general griego.
Arquelao I (siglos V y IV a.C.): rey de Macedonia.
Lisandro (siglos V y IV a.C.): general de Esparta.
Dionisio II (397-343 a.C.): tirano de Siracusa.
Esquines (389-314 a.C.): político griego.
Aristóteles (384-322 a.C.): filósofo griego.
Demóstenes (384-322 a.C.): político griego.
Filipo II (382-336 a.C.): rey de Macedonia.
Memnón de Rodas (380-333 a.C.): mercenario griego.
Darío III (380-329 a.C.): rey de Persia.
Teofrasto (371-287 a.C.): filósofo griego.
Lisipo (370-318 a.C.): escultor griego.
Marco Valerio Corvo (370-270 a.C.): cónsul de Roma.
Zhuangzi (369-290 a.C.): filósofo chino.
Ptolomeo I (367-283 a.C.): rey de Egipto.
Seleuco I Nicátor (358-280 a.C.): rey de Siria y Babilonia.
Alejandro Magno (356-323 a.C.): rey de Macedonia. 
Apeles (352-308 a.C.): pintor griego.
Casandro de Macedonia (350-297 a.C.): rey de Macedonia.
Epicuro (341-270 a.C.): filósofo griego.
Chandragupta Maurya (340-297 a.C.): rey de la India. 
Demetrio I (337-283 a.C.): rey de Macedonia.
Zenón de Citio (333-264 a.C.): filósofo griego.
Euclides (325-265 a.C.): matemático griego.
Alejandro IV de Macedonia (323-309 a.C.): rey de Macedonia.
Pirro de Epiro (318-272 a.C.): rey de Macedonia.
Xun Zi (312-230 a.C.): filósofo chino.
Aristarco de Samos (310-230 a.C.): astrónomo y matemático griego.
Ptolomeo II Filadelfo (308-246 a.C.): faraón egipcio.
Asoka (304-232 a.C.): rey de la India.
Barsine-Estatira (siglo IV a.C.): esposa de Alejandro Magno.
Apolonio de Rodas (295-215 a.C.): poeta griego.
Arquímedes (287-212 a.C.): matemático y físico griego.
Ctesibio (285-222 a.C.): matemático griego.
Quinto Fabio Máximo (280-203 a.C.): cónsul de Roma.
Eratóstenes (276-194 a.C.): matemático y astrónomo griego.
Átalo I Sóster (269-197 a.C.): rey de Pérgamo.
Marco Claudio Marcelo (268-208 a.C.): cónsul de Roma.
Apolonio de Perge (262-190 a.C.): geómetra griego.
Qui Shi Huang (260-210 a.C.): emperador de China.
Plauto (254-184 a.C.): escritor romano.
Filopemen (253-184 a.C.): general griego.
Liu Bang (247-195 a.C.): emperador de China
Aníbal (247-183 a.C.): general del ejército de Cartago.
Asdrúbal Barca (245-207 a.C.): general cartaginés.
Ennio (239-169 a.C.): poeta romano.
Filipo V (238-179 a.C.): rey de Macedonia.
Publio Cornelio Escipión el Africano (236-183 a.C.): cónsul de Roma.
Catón el Viejo (234-149 a.C.): cónsul de Roma.
Lucio Emilio Paulo Macedónico (230-160 a.C.): cónsul de Roma.
Tito Quincio Flaminino (228-174 a.C.): cónsul de Roma.
Perseo de Macedonia (212-165 a.C.): rey de Macedonia.
Polibio (200-118 a.C.): historiador griego.
Hiparco de Nicea (siglo II a.C.): astrónomo griego.
Andrisco (siglo II a.C.): aventurero griego.
Quinto Cecilio Metelo el Numídico (siglos II y I a.C.): cónsul de Roma.
Publio Licinio Craso Dives (siglos II y I a.C.): cónsul de Roma.
Terencio (194-159 a.C.): escritor beréber.
Sima Xiangru (179-117 a.C.): escritor chino.
Marco Emilio Escauro (163-89 a.C.): cónsul de Roma.
Cleopatra III (161-101 a.C.): reina de Egipto.
Cayo Mario (157-86 a.C.): cónsul de Roma.
Wu-Ti (156-87 a.C.): emperador de China.
Cayo Sempronio Graco (154-121 a.C.): político romano.
Sima Qian (145-90 a.C.): historiador chino.
Lucio Licinio Craso el Orador (140-91 a.C.): cónsul de Roma.
Tigranes II el Grande (140-55 a.C.): rey de Armenia.
Lucio Cornelio Sila (138-78 a.C.): cónsul de Roma.
Posidonio (135-51 a.C.): filósofo griego.
Mitrídates VI (132-63 a.C.): rey del Ponto.
Lucio Cornelio Cina (130-84 a.C.): cónsul de Roma.
Quinto Cecilio Metelo Pío (130-64 a.C.): cónsul de Roma.
Alejandro Janneo (125-76 a.C.): rey de Judea.
Quinto Sertorio (122-72 a.C.): político y militar romano.
Meleagro de Gádara (120-60 a.C.): poeta sirio.
Lucio Licinio Lúculo (118-56 a.C.): cónsul de Roma.
Berenice III (116-80 a.C.): reina de Egipto.
Marco Licinio Craso (115-53 a.C.): cónsul de Roma.
Quinto Hortensio Hórtalo (114-50 a.C.): cónsul de Roma.
Espartaco (113-71 a.C.): esclavo revolucionario tracio.
Ptolomeo XII (112-51 a.C.): faraón de Egipto.
Tito Pomponio Ático (109-32 a.C.): editor y escritor romano.
Lucio Sergio Catilina (108-62 a.C.): político romano.
Pompeyo (106-48 a.C.): cónsul de Roma.
Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.): filósofo y político romano.
Tito Labieno (100-45 a.C.): militar romano.
Julio César (100-44 a.C.): dictador de Roma.
Clodia (siglo I a.C.): patricia romana.
Aulo Gabinio (siglo I a.C.): cónsul de Roma.
Ariovisto (siglo I a.C.): líder de los suevos.
Diodoro Sículo (siglo I a.C.): historiador griego.
Quinto Cecilio Metelo Escipión (siglo I-49 a.C.): cónsul de Roma.
Tito Lucrecio Caro (99-55 a.C.): poeta y filósofo romano.
Terencia (98 a.C. - 4 d.C.): plebeya romana, esposa de Cicerón.
Marco Porcio Catón (95-46 a.C.): político romano.
Gayo Valerio Catulo (87-57 a.C.): poeta latino.
Antíoco I Theos de Comagene (86-38 a.C.): rey de Comagene.
Marco Antonio (83-30 a.C.): cónsul de Roma.
Vercingétorix (80-46 a.C.): militar galo.
Fulvia (77-40 a.C.): política romana.
Gayo Asinio Polión (75 a.C.-4 d.C.): político y escritor romano.
Herodes I (73-4 a.C.): rey de Judea.
Virgilio (70-19 a.C.): poeta romano.
Cleopatra VII (69-30 a.C.): reina de Egipto.
Arsínoe IV (68-41 a.C.): reina de Egipto.
Horacio (65-8 a.C.): poeta romano.
Octavia la Menor (64-11 a.C.): patricia romana.
Nicolás de Damasco (64 a.C. - 4 d.C.): historiador sirio.
Estrabón (64 a.C. - 24 d.C.): geógrafo griego.
MarcoVipsanio Agripa (63-12 a.C.): cónsul de Roma.
Octavio Augusto (63 a.C.-14 d.C.): emperador de Roma.
Dionisio de Halicarnaso (60-7 a.C.): historiador griego.
Lépido (siglo I a.C. y I d.C.): cónsul de Roma.
Tito Livio (59 a.C. - 17 d.C.): historiador romano.
Livia Drusila (57 a.C. - 29 d.C.): emperatriz de Roma.
Juba II (52 a.C. - 23 d.C.): rey de Mauritania.
Ptolomeo XV (47-30 a.C.): último faraón de Egipto.
Propercio (47-15 a.C.): poeta latino.
Wang Mang (45 a.C.-23 d.C.): emperador de China.
Ovidio (43 a.C.-17 d.C.): poeta romano.
Tiberio (42 a.C.-37 d.C.): emperador de Roma.
Julia la Mayor (39 a.C.-14 d.C.): hija de Octavio Augusto y Escribonia.
Lucio Elio Sejano (20 a.C. - 31 d.C.): cónsul de Roma.
Arminio (17 a.C. - 21 d.C.): militar germano.
Julio César Germánico (15 a.C. - 19 d.C.): cónsul de Roma.
Druso el Joven (14 a.C. - 23 d.C.): hijo del emperador Tiberio.
Livila (13 a.C. - 31 d.C.): sobrina del emperador Tiberio.
Tiberio Claudio (10 a.C.-54 d.C.): emperador de Roma.
Juan el Bautista (5 a.C. - 36 d.C.): predicador judío.
Santiago el Mayor (5 a.C. - 44 d.C.): apóstol del Cristianismo.
Jesús de Nazaret (4 a.C.-29 d.C.): figura principal del cristianismo.
Lucio Anneo Séneca (4 a.C.-65 d.C.): filósofo romano.
Lucio Anneo Novato [Galión] (3 a.C. - 65 d.C.): político romano.
Galba (3 a.C. - 69 d.C.): emperador de Roma.
Apolonio de Tiana (3 a.C. - 97): filósofo y matemático griego.
San Pedro (1 a.C. - 67 d.C.): papa de la Iglesia católica.
María Magdalena (siglo I): figura del cristianismo.
Julio Civilis (siglo I): militar germánico.
San Pablo (siglo I): apóstol del cristianismo.
Tomás el Apóstol (siglo I): apóstol del cristianismo.
Pablo de Tarso [San Pablo] (5-67): apóstol de Jesús de Nazaret.
Gneo Domicio Corbulón (7-67): militar romano.
Flavio Vespasiano (9-79): emperador de Roma.
Calígula (12-41): emperador de Roma.
Vitelio (15-69): emperador de Roma.
Drusila (16-38): hermana del emperador Calígula.
Plinio el Viejo (23-79): escritor y militar romano.
Mesalina (25-48): emperatriz de Roma.
Popea Sabina (30-65): emperatriz de Roma.
Nerva (30-98): emperador de Roma.
Marco Salvio Otón (32-69): emperador de Roma.
Aulo Persio Flaco (34-62): poeta latino.
Nerón (37-68): emperador de Roma.
Tito (39-81): emperador de Roma.
Dioscórides (40-90): médico griego.
Cneo Julio Agrícola (40-93): político romano.
Sexto Julio Frontino (40-103): político romano.
Marco Valerio Marcial (40-104): poeta latino.
Plutarco (50-120): historiador griego.
Domiciano (51-96): emperador de Roma.
Trajano (53-117): emperador de Roma.
Cornelio Tácito (55-120): historiador y cónsul romano.
Epicteto (55-135): filósofo griego.
Adriano (76-138): emperador de Roma.
Antonino Pío (86-161): emperador de Roma.
Kanishka (siglos I y II): rey de la India.
Marco Aurelio (121-180): emperador de Roma.
Galeno (130-200): médico griego.
Septimio Severo (146-211): emperador de Roma.
Dion Casio (155-229): historiador romano.
Cómodo (161-192): emperador de Roma.
Pausanias (siglo II): escritor griego.
Maximino (173-238): emperador de Roma.
Caracalla (188-217): emperador de Roma.
Decio (201-251): emperador de Roma.
Heliogábalo (203-222): emperador de Roma.
Filipo el Árabe (204-249): emperador de Roma.
Plotino (205-270): filósofo griego.
Severo Alejandro (208-235): emperador de Roma.
Gordiano III (225-244): emperador de Roma.
Diocleciano (244-311): emperador de Roma.
Constantino (272-337): emperador de Roma.
Magnencio (303-353): emperador de Roma.
Constancio II (317-361): emperador de Roma.
Constante (320-350): emperador de Roma.
Juliano (332-363): emperador de Roma.
Joviano (332-364): emperador de Roma.
Teodosio (347-395): emperador de Roma.
Graciano el Joven (359-383): emperador de Roma.
Valentiniano II (371-392): emperador de Roma.
Kalidasa (siglo V): poeta hindú.

10 de noviembre de 2011

Pericles (495-429 a.C.)

Pericles fue uno de los políticos más importantes de la historia. Vivió y gobernó en Atenas, que entonces era una ciudad independiente. Yo iba a contar que Pericles era buen tipo, pero leyendo un poco más veo que por ahí no es tan así. La Historia es complicada y juzgar desde tan lejos en el tiempo a veces es peligroso. Cerremos este primer párrafo con los datos menos discutibles: Pericles fortaleció a Atenas, era muy inteligente y fue tan grosso que al siglo V a.C. suelen llamarlo “el siglo de Pericles”.

Líder de Atenas entre los años 461 y 429 a.C, Pericles hizo cosas lindas, como promover el arte y la literatura, construir el Partenón y afianzar la democracia. Quizás esas cosas no te parecen buenas, pero en realidad: 1) “Promover el arte y la literatura” significa intentar que más personas escriban y lean, actividades importantes que en ese momento hacían muuuy pero muy pocos. 2) “Construir el Partenón” no sólo era crear una de las principales obras de arte de la historia, sino darle trabajo a un montón de atenienses que estaban desocupados. Aunque suene raro, en ese momento la desocupación ya era un problema. 3) "Afianzar la democracia" es hacer todo lo posible para que no llegue un dictador que quiera matar a todos, o esclavizar a todos, o tomar decisiones sobre las necesidades de todos.

Entre las cosas que no me parecen buenas, está que ganó la Guerra del Peloponeso, donde muchas personas mataron a muchas personas, y por lo tanto no ganó nadie. Pero no es lo único. Pongo algunos datos negativos que encontré. 1) Plutarco (siglos I y II d.C.) escribió que cuando Pericles llegó al poder se volvió un soberbio que no escuchaba al pueblo. 2) Según Platón, Sócrates dijo: “Hasta donde yo sé, Pericles convirtió a los atenienses en gente perezosa, avara y chismosa, al comenzar el sistema de pagos públicos”. 3) Varios historiadores lo acusan de populista y demagogo. ¿Qué significa? Que se hacía el bueno, que repartía riquezas para mantener al pueblo de su lado, que todo lo hacía siguiendo sus propios intereses. Ser demagogo es ser un falso, un mentiroso.

Hay un montón de textos para leer sobre Pericles. La mayoría cuenta que hacía unos discursos fenomenales, que emocionaba a cualquier persona hablando y que era muy respetado por los atenienses.

Pericles murió en el año 429 a.C. a causa de una peste. Poco antes, había sido reelecto como strategos, principal cargo político-militar en Atenas.

El dato universal: Tanto Pericles como Jantipo, su papá, son mencionados en “Cabeza de cebolla”, una canción del grupo musical argentino La Todo Mal Orquesta.

9 de noviembre de 2011

Zaratustra (siglo VII a.C.)

Nadie sabe cómo era Zaratustra, pero siempre lo dibujan más o menos así.
Se supone que Zaratustra fue un hombre muy inteligente. Él fundó el mazdeísmo (también llamado zoroastrismo), que fue una religión con bastantes adeptos en el siglo VII d.C.. A esos hombres, que se dedican a difundir palabras sagradas, los llaman profetas.

Es un misterio si el tipo existió o no, pero ganó mucho prestigio por un libro que escribió Friedrich Nietzsche, llamado “Así habló Zaratustra” (1885), en el que se cuenta cuál era el mensaje que difundía. Cuidado: en realidad, Nietzsche sólo usa el nombre de Zaratustra para difundir sus propias ideas. Para saber de qué hablaba Zaratustra, habría que leer el Avesta, que es el libro sagrado del mazdeísmo.

Al igual que sucede con Homero, algunas personas creen que Zaratustra en realidad fue uno de los cuatro maestros que predicaban el mazdeísmo.

Les paso cuatro datos para que no tengan que seguir googleando su nombre:

*Era asiático. Nació en Irán, Afganistán o Kazajistán.

*El dios del mazdeísmo se llama Ahura Mazda. Tiene una contraparte maligna, Angra Mainyu. Por eso, la lucha entre el bien y el mal es la clave en la vida de las personas.

*El mazdeísmo perdió fuerza por el avance, durante los siglos VII y VIII d.C., del islamismo, que es la religión de los musulmanes. De todas maneras, en algunas regiones de Asia el mazdeísmo aún sobrevive como religión.

*Según el escritor romano Plinio, sólo un hombre en el mundo nació con una sonrisa en los labios: Zaratustra, claro. Eso auguraba su sabiduría divina.

15 de septiembre de 2011

Las Siete Maravillas (siglo III a.C.)

Las Siete Maravillas del Mundo Antiguo es el nombre que, en el siglo III a.C., los griegos les pusieron a las que consideraban las siete construcciones humanas más fascinantes.

Cuando decían “construcciones humanas”, querían decir que no eran fenómenos naturales (como una montaña o un río) sino cosas hechas por personas.

Una de las primeras menciones a “las Siete Maravillas” apareció en un poema de un tal Antípatro de Sidón. Pero ¡atento, Walter!: en la lista original no figuraba el Faro de Alejandría. En su lugar estaba la Puerta de Istar.

Escribo la lista de las Siete Maravillas (entre paréntesis agrego la fecha en que terminaron de construirse) y después les cuento algunos datos que por ahí les gustan.

*La Gran Pirámide de Guiza [también llamada de Keops] (2570 a.C.).
*Los Jardines Colgantes de Babilonia (562 a.C.).
*El Templo de Artemisa (550 a.C.).
*La Estatua de Zeus (430 a.C.).
*El Mausoleo de Halicarnaso (353 a.C.).
*El Coloso de Rodas (282 a.C.).
*El Faro de Alejandría (247 a.C.).

Algunos datos que agrego porque no tengo nada mejor que hacer

*Los griegos realmente estaban maravillados con esas construcciones. No sólo como estaríamos nosotros si las viéramos, sino porque en ese momento era casi imposible que alguien pudiera verlas todas, ya que moverse largas distancias era costosísimo y peligroso. Entonces, si alguien que llegaba a Grecia había visto, ponele, la Pirámide de Guiza, contaba cómo era y todos la imaginaban en su mente, porque obviamente no había fotos. Y las cosas bien contadas son mucho más maravillosas que una foto de 13 x 18.

*Los griegos se hacían mucho los democráticos, pero cinco de las Siete Maravillas eran griegas. Los perdonamos porque en ese momento era difícil conocer otras regiones.

*Aclaración necesaria: en el siglo III a.C. Grecia no existía como país. En realidad eran ciudades independientes (Atenas, Esparta y Tebas, entre las más importantes) que compartían la cultura y el sentimiento de ser griegos (también llamados helénicos). Yo digo Grecia porque es más fácil.

*La Torre de Babel era considerada la octava maravilla, pero como los griegos nunca la vieron (cuando llegaron al lugar donde estaba sólo quedaban ruinas) no las incluyeron.

*¿Qué pasó con las Siete Maravillas desde el siglo III a.C. hasta ahora? Los Jardines Colgantes de Babilonia siguen siendo un misterio: no se se sabe si existieron. Tres fueron destruidas por terremotos (el Faro de Alejandría, el Coloso de Rodas y el Mausoleo de Halicarnaso). Al Templo de Artemisa y a la Estatua de Zeus  las eliminaron por cuestiones políticas. La única de las siete que todavía existe es la Pirámide de Guiza. Un día de éstos, Estados Unidos invade Egipto y nos deja sin maravillas.