27 de septiembre de 2015

Sexta Cruzada (1228-1229)

Al-Kamil y Federico II
Las Cruzadas fueron sangrientas y asesinas invasiones que la Iglesia cristiana organizó con el fin de obtener más tierras, riquezas y poder de los que ya tenía. En las tierras invadidas vivían personas que no creían en lo que los obligaba a creer la Iglesia.

La Sexta Cruzada fue liderada por Federico II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. La guerra permitió a los cruzados invadir Jerusalén y dominarla; pero, pocos años después, en 1244, el sultán ayubbí de Egipto tomó de nuevo Jerusalén, por lo que la cruzada tuvo un éxito solamente temporal.

Más enriquecedor es lo que cuenta el historia José Luis Romero en su libro La Edad Media: "El emperador de Alemania, Federico II, organizó una nueva cruzada, que tuvo que realizar sin el concurso de la Iglesia debido a sus conflictos con el papado. Esta vez los resultados fueron aun más sorprendentes que los de la cuarta cruzada, pues Federico entró en negociaciones con los musulmanes y obtuvo la posesión de Jerusalén con excepción del barrio donde está situada la mezquita de Omar, así como algunas ciudades. Un inmenso movimiento comercial siguió a este pacto, que redundó en beneficio de las ciudades italianas, cuyas relaciones con los musulmanes se advirtieron en todos los aspectos".

O sea que, en realidad, los musulmanes (más precisamente el sultán al-Kamil) entregaron Jerusalén para evitar más invasiones y batallas, pero cuando terminó la tregua reanudaron el conflicto. Y, en el medio, las clases altas de cristianos y musulmanes se beneficiaron con el intercambio comercial. Qué complejo y qué desagradable.

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