Bueno, acabo de terminar este libro. Lo empecé en Humahuaca, calculo que en noviembre de 2025, y lo terminé en Temperley, en mayo de 2026. Casi medio año, y eso que tiene solo 106 páginas.
Significa eso que no me atrapó. Si me hubiera gustado mucho lo leía más rápido, o al menos lo intentaba. Este lo fui arrastrando, lo leía junto a una autobiografía larguísima de Simon de Beauvier (escrita en 1960) que terminé dejando.
Tal vez sea hora de asumir que no me gustan las novelas con una "trabajada estructura literaria" llena de recursos para que vayamos adivinando, suponiendo, interpretando la historia. Me parece igual que es algo que estuvo bastante de moda en las décadas de 1950, 1960 y 1970, y ahora es menos usual.
Me siento un poco frustrado cuando termino un libro (o una película o lo que sea) y tengo que ir a internet a buscar un resumen para ver "si entendí algo". Entiendo que está bien visto "no subestimar al lector" y todo eso, pero en este momento de mi vida (acaso en todos) estoy cansado de tener que hacer un esfuerzo incluso para entender un poco de lo que estoy leyendo.
Esta crítica habla más de mí que del libro, claro. Pero ¿no todas las críticas hablan más de quien critica que de la obra? La verdad es que no lo sé, pero la pregunta suena bien. Es misteriosa y ambigua, como El astillero, y a veces ese misterio y ambigüedad no son señal de inteligencia y complejidad, sino de comodidad o hasta cierta falta de valentía para exponer puntos de vista de manera directa.
No digo que Onetti sea cómodo o cobarde, por favor, no me refiero específicamente a esta obra. De la que, ya que estamos, voy a hablar, aunque ni siquiera sé cómo hacer el resumen.
Un tipo misterioso, Larsen, llega a un lugar misterioso a encontrarse con el misterioso Petrus, que lo conoce misteriosamente de antes, y le da trabajo en su empresa, un astillero. El astillero está inactivo, tiene mínimas tareas administrativas como funcionamiento, y al parecer quedan solo dos empleados (Gálvez y Kunz) que tienen que vender elementos del astillero ilegalmente para pagar sus sueldos y, ahora, también el de Larsen.
De a poco nos enteramos que Larsen tiene un pasado lleno de problemas con la ley, que está comprometido con la hija de Petrus, que la hija de Petrus tiene algún tipo de discapacidad intelectual, que Gálvez tiene un documento que podría llevar a Petrus a la cárcel, que Petrus piensa que es posible sacar el astillero adelante, pero casi todo es percepción de Larsen, cuyos pensamientos también son bastante vagos y "existenciales", y además me parece que la narración va cambiando un poco de tiempos y por momentos hasta de narrador, pero sin aclararlo y, claro, todo para que adivinemos y al final del libro digamos: "Aaaaaah, qué bueno, ahora entendí". Pero a mí no me pasó, será que ando de mal humor o que el libro no me gustó o que en 2026 tenemos tantas preocupaciones simultáneas que sentirme bien por entender una novela supuestamente "clásica y profunda" ni siquiera es una.
Igual consulté en internet sobre esos cambios en la narración y dice: "Eso genera una sensación muy importante para la novela: incertidumbre. El lector nunca pisa terreno firme, igual que Larsen nunca sabe realmente dónde está parado. El astillero mismo funciona así: parece existir y no existir al mismo tiempo". Dicho así suena genial y maravilloso, pero mientras leía el libro lo sufrí más que lo disfruté.
Perdonen por este pésimo resumen, comentario, opinión, síntesis, yo que sé. Sospecho que googlearon "el astillero" buscando otra cosa. Ojalá la encuentren. Pero, más que eso, ojalá sean felices. Los personajes de El astillero, entiendo, jamás lo fueron.

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