6 de julio de 2026

Si se calla el cantor (película de 1973)

Llegué al año 1973 en cine. Publiqué en este blog comentarios de tres películas de ese año que vi hace mucho; volví a disfrutar de El exorcista; y tuve que elegir solo una película más (no me sobra tiempo) para ver de ese año. Aunque en 2004 Tati (mi mamá) me había escrito en una larga lista que hice que no me la recomendaba, elegí Si se calla el cantor, porque leí de que se trataba y me interesó (e imaginé que en 1973 la lucha obrera no era del mayor interés para mi mamá). Dice la Internet:

"Drama musical argentino inspirado en la famosa canción de Horacio Guarany, quien también participa en la película. La historia gira en torno a un cantor popular que recorre distintos pueblos y espacios rurales, donde su voz y sus canciones se convierten en símbolo de identidad, protesta y resistencia social. En ese camino enfrenta tensiones con el poder, la censura y las injusticias que viven los sectores humildes. Con fuerte carga política y folclórica, la película mezcla ficción y música para retratar el rol del arte como forma de denuncia y memoria colectiva".

La vi con mi querida compañera Melany, así que primero comparto su opinión, que permite que este blog tenga dos miradas en vez de ser yo un gran tirano:

"Es entretenida. No me aburrí rápido. Me parece que refleja bastante bien la problemática que hay en otros lugares que no son Buenos Aires con respecto a los mineros y a la falta de derechos que tienen. Horacio Guarany no me cae especialmente bien, no lo conozco mucho, lo miro con un poco de distancia por puro prejuicio mío de que es hombre folclorista, básicamente.

Leí por ahí que es bastante representativa para algunas personas de 40, 50 años. Recomiendo verla tratando de comprender el contexto de esa época. No va rápido como una película de Netflix. Me gustó verla. ¡Abajo la megaminería a cielo abierto y arriba los derechos de los trabajadores!".

A mí me parece que para 1973 la película estaba muy pero muy bien, y de hecho adelanta un poco lo que sucederá en la dictadura militar de 1976-1983. Es cierto que por momentos cae en lugares un poco estereotipados y romantizados, pero siempre es una caricia ver una obra de arte que lucha por la igualdad y equidad entre los seres humanos.

Verla en 2026 ya es otra cosa, es probable que a la mayoría de las personas les resulte bastante poco atractiva, forzada o aburrida. El final es fuerte y también le otorga cierto tono legendario a la película. ¿Entonces la recomiendo o no? Y... está bueno mirarla para entender mejor dos cosas: cómo vivían las personas empobrecidas de Argentina en 1973 y qué diferentes se volvieron nuestras luchas 53 años después.

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