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9 de agosto de 2024

Textos de Jorge Luis Borges (1927)

• Versos con ademán de recuerdo (1927) [publicado en Revista Áurea, en Cuaderno San Martín como “Fluencia natural del recuerdo”y en Textos recobrados]

Poema de 36 versos. Borges recuerda detalladamente cómo era el jardín de su casa. No es algo memorable. Por momentos, el Jorge es hasta demasiado autobiográfico.

• Viñetas cardinales de Buenos Aires (1927) [publicado en Inicial Nº 11 y en Textos recobrados]

Poema para Buenos Aires dividido en cuatro: norte, sur, este y oeste (una página).

• Ubicación de Almafuerte (1927) [publicado en La Prensa, enero de 1927, y en El idioma de los argentinos]

Tremendísimo y negativo y positivo análisis de Almafuerte, con algunas frases gloriosas (7 páginas).

• Ascendencias del tango (1927) [publicado en Martín Fierro Nº 37, enero de 1927, y en El idioma de los argentinos]

Reflexiona sobre los orígenes del tango y explica por qué, para él, el tango es porteño (8 páginas).

• La fruición literaria (1927) [publicado en La Prensa, enero de 1927, y en El idioma de los argentinos]

A la pucha, se mete con todo por todos lados. Empieza contando que lo que más le gustó leer en su vida es lo que más le gustó porque lo leyó de chico, lleno de ingenuidad. Que finalmente nuestra opinión de cada obra y cada línea depende de conocer su contexto: cuanto más antiguo, más piedad le tenemos. Y después dice que no está mal eso, pero que los verdaderos textos eternos deberían brillar en cualquier época y sin contexto: “Los grandes versos de la humanidad no han sido aún escritos. Esa es imperfección de que debe alegrarse nuestra esperanza”. Qué lujoso, mecacacho (7 páginas).

• Alfonso Reyes: Pausa (1927) [publicado en Valoraciones Nº 11 y en Textos recobrados]

Tremendísimos elogios a la poesía del mejicano Reyes (2 páginas).

• Álvaro Melián Lafinur: Las nietas de Cleopatra (1927) [publicado en Valoraciones Nº 12 y en Textos recobrados]

Le gustó el libro de cuentos y le manda de esos elogios borgeanos (2 páginas).

• Quevedo humorista (1927) [publicado en La Prensa, febrero de 1927, y en Textos recobrados]

Lo que más me interesó es una especie de historia del retruécano (usar una palabra con sentido diferente al lógico del contexto). Al principio parece que le va a pegar a Quevedo, pero al final entiendo que elogia su comicidad (6 páginas).

• Homenaje a Carriego (1927) [publicado en Martín Fierro Nº 38, febrero de 1927, y en Textos recobrados]

Sentimentalísimo anuncio de un homenaje al (hace años) muerto Carriego en la redacción de la revista Martín Fierro (2 páginas).

• Las coplas de Jorge Manrique (1927) [publicado en La Prensa, marzo de 1927, y en El idioma de los argentinos]

Analiza los análisis que se hicieron sobre las coplas de Jorge Manrique (siglo XV) y lo lleva todo, como le gusta, hacia la metafísica, la vida y la muerte. Igual, no me volvió loco (6 páginas).

• La Pampa (1927) [publicado en La Prensa, marzo de 1927, y en Textos recobrados]

Vuelve sobre el tema de la pampa: analiza el hecho de que los ingleses digan “las pampas” y señala que el primero en escribir sobre la pampa no fue Sarmiento. Repasa sus antecesores (Ascasubi, Rafael Obligado) (5 páginas). 

• Saludo a Buenos-Ayres (1927) [publicado en Martín Fierro Nº 39, marzo de 1927, y en Textos recobrados]

Otra fumata: finge traducir un poema de Kypling para Buenos Aires (poema que resulta recontra pro imperialismo inglés) (4 páginas).

• Itinerario de un vago porteño (1927) [publicado en Martín Fierro Nº 39, marzo de 1927, y en Textos recobrados]

Rimas ridículas sobre lugares de Buenos Aires que escribió junto a su primo Guillermo (3 páginas).

• Autobiografía (1927) [publicado en Martín Fierro Nº 39, marzo de 1927, y en Textos recobrados]

Autobiografía simple y concisa (una página, ver imagen). 

• Un soneto de don Francisco Quevedo (1927) [publicado en La Prensa, mayo de 1927, y en El idioma de los argentinos]

Sobre la muerte: “No entiendo a los mecanicistas, incrédulos de que un solo átomo irrepresentable pueda perderse y muy seguros de la escondibilidad final de su yo”. Más: “La negación o dubitación de la inmortalidad es el máximo desacato a los muertos, la descortesía casi infinita”. Parece que analiza sin benevolencia un soneto de Quevedo, pero ¡ay! termina haciéndome repensar la existencia. Geniazooooooo.

• Para el centenario de Góngora (1927) [publicado en Martín Fierro Nº 41, mayo de 1927, y en El idioma de los argentinos]

A 300 años de la muerte de Góngora, glorioso “homenaje” de Borges, en el que se burla también de la idea de “recordar” a alguien cada 100 años. De las mejores cosas que leí de Borges hasta ahora (2 páginas).

• Alfonso Reyes: Reloj de sol (1927) [publicado en Síntesis Nº 1, junio de 1927, y en El idioma de los argentinos]

“Hay un semblante falso de contradicción en ese encarecimiento de los recuerdos y del olvido: falso, puesto que recordar una sola cosa cualquiera, es olvidarse de lo demás del mundo”. “A las anécdotas es costumbre contraponer las imágenes y metáforas; enemistad fabulosa, pues éstas no son más que anécdotas chicas”. Hermosa crítica sobre el libro de Alfonso Reyes, en el que dice que sus comentarios sobre, por ejemplo, Valle-Inclán, son mejores incluso que leer a Valle-Inclán (6 páginas).

• Rafael Cansinos Assens (1927) [publicado en Síntesis Nº 1, junio de 1927, y en Textos recobrados]

Breve elogio (una página).

• Indagación de la palabra (1927) [publicado en Síntesis Nº 1 y 3, junio-agosto de 1927, y en El idioma de los argentinos]

Fuaaaaa. ¿Mediante qué proceso psicológico entendemos una oración?, pregunta y se manda un análisis tremendo, en el que propone la conclusión de que no hay respuesta posible, que el lenguaje es misterio, caos, lo incontrolable e infinito (14 páginas).

• Gongorismo / El culteranismo (1927) [publicado en Humanidades Nº 15, junio de 1927, en El idioma de los argentinos y en Textos recobrados]

Llamado Gongorismo en su primera versión, critica negativamente el uso innecesario de palabras rebuscadas (4 páginas). ¡La versión de El idioma de los argentinos es bastante diferente, eh! “La poesía, conspiración hecha por hombres de buena voluntad para honrar el ser” (7 páginas).

• Sobre el meridiano de una gaceta (1927) [publicado en Martín Fierro Nº 42, junio de 1927, y en Textos recobrados]

Alguien dijo que Madrid era el centro de la literatura, y Borges le responde: ¡ni ahí! (2 páginas).

• A un meridiano encontrao en una fiambrera (1927) [publicado en Martín Fierro Nº 42, junio de 1927, y en Textos recobrados]

Otra contestación al mismo tema, está vez por Borges y Carlos Mastronardi, bajo el seudónimo Ortelli y Gasset (2 páginas).

• Moderación en los proverbios (1927) [publicado en Martín Fierro Nº 42, junio de 1927, y en Textos recobrados]

Chistes bastante malos sobre la rectitud de los Proverbios, escritos con su primo Guillermo (3 páginas).

• Primitivo R. Sanjurjo (1927) [publicado en Síntesis Nº 2, julio de 1927, y en Textos recobrados]

Textito sobre sobre un tal Sanjurjo, que empieza a escribir en Síntesis (una página).

• Para el advenimiento de Pirandello (1927) [publicado en Síntesis Nº 2, julio de 1927, y en Textos recobrados]

Textito sobre Pirandello, que visitaba Buenos Aires (una página).

• Los amigos dilectos – Ricardo Sáenz Hayes (1927) [publicado en Síntesis Nº 2, julio de 1927, y en Textos recobrados]

Discreto comentario sobre un libro de Ricardo Sáenz Hayes (2 páginas).

• Apunte férvido sobre las tres vidas de la milonga (1927) [publicado en Martín Fierro Nº 43, julio de 1927, y en El idioma de los argentinos]

Critica negativamente una división en tres tipos de tango que propuso Juan de Dios Filiberto. ¡Cómo le apasionaba escribir sobre tango al Borges, che! (3 páginas)

• Carlos Bunge – Un estudio biográfico y crítico sobre Sarmiento (1927) [publicado en Síntesis Nº 3, agosto de 1927, y en Textos recobrados]

Negativa crítica de un libro sobre Sarmiento escrito por Carlos Bunge (2 páginas).

• Domingo Sasso – Psico-zoología pintoresca (1927) [publicado en Síntesis Nº 3, agosto de 1927, y en Textos recobrados]

Crítica, está vez  positiva, sobre un libro de Domingo Sasso (2 páginas).

• Página sobre la lírica de hoy (1927) [publicado en Nosotros Nº 219-220, septiembre de 1927, y en Textos recobrados]

Le fastidia que se generalice sobre la “nueva poesía”, así que escribe para atacar a esas generalizaciones (3 páginas).

• Índice y fe de erratas de la nueva poesía americana – Francisco Soto y Calvo (1927) [publicado en Síntesis Nº 4, septiembre de 1927, y en Textos recobrados]

Destroza de una manera muy particular a ese libro de Soto y Calvo (una página).

• Exposición de la actual poesía argentina – Pedro Vignale y César Tiempo (1927) [publicado en Síntesis Nº 4, septiembre de 1927, y en Textos recobrados]

Comentario sobre una antología en la que también hay poemas suyos. Poco (2 páginas).

• Sobre el idioma de los argentinos (1927) [conferencia publicada en La Prensa, septiembre de 1927, y en El idioma de los argentinos]

Complejo análisis de la existencia o no de un idioma argentino, pasando por lo forzado del lunfardo y el lenguaje arrabalero; lo mentiroso del español como lenguaje perfecto; la búsqueda de qué diferencia al argentino del español; y llegando también a lo limitado que es escribir respecto a conversar o comunicarse de otros modos (15 páginas).

• Chilcas… - Juan Carlos Welker (1927) [publicado en Síntesis Nº 5, octubre de 1927, y en Textos recobrados]

¡Qué críticas particulares hacía el Borges! Casi siempre parecen negativas, pero quién sabe (2 páginas).

• Nuestro antiguo Buenos Aires – A. Taullard (1927) [publicado en Síntesis Nº 6, noviembre de 1927, y en Textos recobrados]

Crítica que parece bastante positiva sobre este libro que de diversas maneras recuerda a la Buenos Aires de décadas anteriores (2 páginas).

• El hombre que se comió un autobús – Alfredo Ferreiro (1927) [publicado en Síntesis Nº 6, noviembre de 1927, y en Textos recobrados]

Crítica que (otra vez) parece positiva al libro del único escritor “futurista” que Borges dice conocer (2 páginas).

• Martín Fierro y Güiraldes (1927) [publicado en Martín Fierro Nº 44-45, noviembre de 1927, y en Textos recobrados]

Carta de despedida para Ricardo Güiraldes, que había fallecido, firmada por todo Martín Fierro (3 páginas).

• El alma de las cosas inanimadas – Enrique González Tuñón (1927) [publicado en Síntesis Nº 7, diciembre de 1927, y en Textos recobrados]

Tranquilita crítica, siempre con sus detallecitos (2 páginas).

• La simulación de la imagen (1927) [publicado en La Prensa, diciembre de 1927, y en El idioma de los argentinos]

¿Cuál es el vínculo entre imagen y texto? Complejo análisis sobre estética, imagen, uso de superlativos y muchas cosas más. Para leer con mucha atención (7 páginas).

• Palabras finales (1927) [publicado en Antología de la moderna poesía uruguaya y en Textos recobrados]

Prologa una antología uruguaya con un amor a Uruguay que hermosea (3 páginas).

15 de junio de 2016

El lobo estepario (Hermann Hesse) [1927]

Pocas veces tuve una idea tan clara para compartir sobre un libro. La idea es la siguiente: si empiezan a leer El lobo estepario y no les gusta, dejen de leerlo. Abandónenlo y busquen un libro mejor. Porque es uno de esos libros en los que siempre te quedás esperando algo. Yo cometí el error de esperar, durante 180 páginas, algo distinto a lo que encontré en las primeras veinte. Y no: El lobo estepario es siempre lo mismo.

Si lo empezás y te gusta, dale para adelante. Seguramente disfrutarás la complejidad de las ideas, la falta de certezas, lo rebuscado, el análisis del análisis de los análisis. A mí, esas cosas, antes me gustaban. Ahora no.

Ah, los datos básicos: El lobo estepario es una novela escrita por Hermann Hesse. Hesse nació en Suiza, cuando Suiza estaba dominada por Alemania. Fue publicada en el año 1927.

Como les decía, la historia es compleja y confusa. La cuenta un tal Harry Haller, en primera persona. Dentro suyo se debaten el ser humano racional y respetuoso, y el lobo estepario instintivo y pasional. A esta altura, a mí me parece bastante obvio que dentro de cada persona conviven la razón y la irracionalidad, el respeto por las leyes y las ganas de mandar todo a la mierda, pero parece que en 1927 no era tan claro todo esto. O al menos eso creo. Porque, si no, no entiendo porque este libro es tan "famoso".

Para peor, el propio Hermann Hesse se quejó de que nadie entendió lo que quiso decir, y que todos los "críticos" decían que Hesse había querido decir algo, cuando en realidad él había querido decir lo contrario.

Y bueno, Hermann: hubieras escrito más claro. Si querés decir "no nos queda otra que respetar algunas normas sociales, pero cada tanto mandar todo a la mierda", hubieras arrancado por ahí, y después contabas la historia.

Pretender que todos los que te lean lleguen a esa conclusión después de tooodas las vueltas que diste en la historia (¡qué pesado!) es bastante torpe.

Bueno, la propuesta, entonces, es esa: lean el libro (está en internet, por si no quieren gastar plata) hasta la página 20. Si les gusta, sigan, porque les encantará. Si no les gusta, tírenlo al diablo. A mí, la verdad, no me gustó.

26 de mayo de 2016

Metropolis (1927)

Acabo de ver Metropolis, una película de 1927 dirigida por el austriaco Fritz Lang, y me quedó una sensación rara.

La película está muy bien hecha. Vengo mirando cine "en orden" (desde su creación en adelante) y Metropolis representa un salto enorme a las películas que habían existido antes. Tiene excelentes actuaciones, una historia compleja pero claramente contada, escenografías espeluznantes y centenas de actores. Una verdadera superproducción. Por momentos, dan ganas de poner pausa para quedarse viendo algunas escenas detenidamente, llenas de extras que cumplen diferentes roles.

¿Cuál es el problema con Metropolis, entonces? El final. Les resumo el argumento: Metropolis es una ciudad del futuro en la que la clase alta ha oprimido a la clase baja incluso más que ahora. La clase baja, organizada por una mujer (feminismo, punto a favor), comienza a planear la revolución. Y avanza hacia ella.

(Si van a ver la película, no sigan, porque voy a contar el final. Se los aviso).

La cuestión es que el pueblo trabajador se levanta contra sus opresores, aunque no liderados por esa mujer, sino por un androide que tomó su forma. Lo extraño es que las ideas del androide (recuperar la ciudad por la fuerza) son claramente mejores que las de la mujer: esperar la llegada de "un mediador", una especie de Jesucristo redentor.

La revolución triunfa gracias a la locura del androide, pero al final de la película, en lugar de que los trabajadores organicen la ciudad para que todos puedan ser felices, pareciera que están obligados a "hacerse amigos" de sus opresores.

La última escena (un obrero explotado dándole la mano a su jefe explotador) me pareció ingenua, perversa, equivocada: los cambios importantes en el mundo no llegan pidiendo por favor, creo que eso lo sabemos todos. Llevamos años pidiendo por favor que se terminen las guerras, pero en estos momentos están matando un niño inocente en Asia.

Los cambios importantes llegan con conciencia y organización, y luchando contra los que quieren sostener las injusticias del mundo. Metropolis refleja muy bien cómo funciona el mundo desde 1927 (hombres de traje y corbata, injustos, lastimando la vida de millones) pero propone una solución malísima, que no solucionaría nada, sino que mantendría para siempre la injusticia.

Lindísima película para ver, pero siempre atentos al horrible mensaje final.