Se supone que Vida del Che es una biografía de 80 páginas sobre la vida y muerte de Ernesto Che Guevara, pero, claro, es mucho más que eso. Es una denuncia de las injusticias sociales de los años 50 y 60 (dolorosamente parecidas a las actuales), es una gran cantidad de frases poéticas que conmueven, es una toma de posición ideológica ante el universo, una forma de ver el mundo, una obra de arte, un homenaje, un dolor transformado en letras y dibujos.
Es este el primer trabajo como dibujante de Enrique Breccia, que junto con su papá Alberto Breccia construyen un estilo arriesgado, incómodo, que demuestra mucha dedicación y horas de pasión detrás. Pero igual más conmueve Oesterheld contando con las tripas la vida de alguien que fue asesinado por intentar que menos personas sufran, especialmente porque apenas ocho años después Oesterheld sería asesinado por intentar que menos personas sufran.
Creo que la historieta, si bien fue terminada en 1968, apenas tres meses después del asesinato del Che, casi no tuvo repercusión en ese momento porque fue censurada y casi todos sus ejemplares destruidos. Demasiado honesta y sensible para este planeta agresivo e infernal. Recién pudo ser publicada nuevamente sin censura en 1987.
No está contada en orden cronológico, va y viene, algo que en casi todos los relatos me molesta, pero acá no, porque ese ida y vuelta por el tiempo favorece la fuerza del mensaje. A quienes nos duele lo que les duele a otres, nos da ganas de ser un poco más el Che, aunque con el tiempo se haya utilizado su historia de maneras muy injustas.
No sabía demasiado sobre la vida del Che, tal vez sigo sin saberlo, pero esta historia cruda y sórdida y llena de amor me acercó un poco más a él. No a la figura casi inhumana en que terminó tanta tergiversación de las realidades, sino al ser humano imperfecto que no renuncia a la posibilidad de abrazar con fuerza trágica lo que siente.
Quiero terminar este texto con palabras de Oesterheld, que en realidad son palabras del Che, ya que en su diario está basada buena parte de la obra. Abro al azar algunas páginas, casi todas tienen filosa fuerza:
"Cada compañero un mundo, una infancia, una protesta. Y ya una muerte sola en un barranco cualquiera. No, no han perdido. Nunca es perdida una muerte por algo (...) Piar de pajaritos allá afuera. Un día más en la serranía. Si no me muevo las heridas no las siento. La vida que se repasa, hubo errores y tanto sin terminar, seguirán el piojo y el dividendo. Pero la esperanza algo más cerca, valió la pena. Sí, valió la pena y ya es tanta la paz".
No hay comentarios:
Publicar un comentario